A continuación diversos documentos interesantes acerca de aborto para todos aquellos que se interesan en el tema.

Zenit.org - ROMA, martes, 28 enero 2006

Bióloga molecular y profesora de Bioética en la Facultad de Medicina de la Universidad del Sacro Cuore (Roma), la doctora Anna Giuli ha publicado un volumen bajo el título «Inicio de la vida humana individual. Bases biológicas e implicaciones bioéticas» («Inizio della vita umana individuale. Basi biologiche e implicazioni bioetiche», Edizioni ARACNE).

Por la actualidad y el debate que el tema suscita en la sociedad –y las consecuencias que ya acarrea--, Zenit ha conversado con la especialista.

¿Cuándo comienza la vida?

Dra. Giuli:
Un nuevo individuo biológico humano, original respecto a todos los ejemplares de su especie, inicia su ciclo vital en el momento de la penetración del espermatozoide en el ovocito. La fusión de los gametos masculino y femenino (llamada también singamia) marca el paso generacional, esto es, la transición entre los gametos –que pueden considerarse «un puente» entre las generaciones-- y el organismo humano neo-formado. La fusión de los gametos representa un evento crítico de discontinuidad porque marca la constitución de una nueva individualidad biológica, cualitativamente diferente de los gametos que la han generado.

En particular, la entrada del espermatozoide en el ovocito provoca una serie de acontecimientos, estimables desde el punto de vista bioquímico, molecular y morfológico, que inducen la activación de una nueva célula –el embrión unicelular-- y estimulan la primera cascada de señales del desarrollo embrionario; entre las muchas actividades de esta nueva célula, las más importantes son la organización y la activación del nuevo genoma, que ocurre gracias a la actividad coordinada de los elementos moleculares de origen materno y paterno (fase pronuclear).

El nuevo genoma está, por lo tanto, ya activo en el estadio pronuclear asumiendo de inmediato el control del desarrollo embrionario; ya en el estadio de una sola célula (zigoto) se empieza a establecer cómo sucederá el desarrollo sucesivo del embrión y la primera división del zigoto influye en el destino de cada una de las dos células que se formarán; una célula dará origen a la región de la masa celular interna o embrioblasto (de donde derivarán los tejidos del embrión) y la otra al trofoblasto (de donde derivarán los tejidos involucrados en la nutrición del embrión y del feto). La primera división del zigoto influye, por lo tato, en el destino de cada célula y, en definitiva, de todos los tejidos del cuerpo. Estas evidencias aclaran que no es posible dejar espacio a la idea de que los embriones precoces sean un «cúmulo indiferenciado de células».

Algunos fenómenos, como la posibilidad de formar los gemelos monozigóticos durante las primeras fases del desarrollo embrionario, no anulan la evidencia biológica de la individualidad establecida en la fusión de los gametos, en todo caso sacan a la luz la capacidad de compensación de eventuales daños o errores en el programa de evolución embrionaria. El embrión humano precoz es un sistema armónico en el que todas las partes potencialmente independientes funcionan juntas para formar un único organismo.

En conclusión, de los datos de la biología hasta hoy disponibles se evidencia que el zigoto o embrión unicelular se constituye como una nueva individualidad biológica ya en la fusión de los dos gametos, momento de ruptura entre la existencia de los gametos y la formación del nuevo individuo humano. Desde la formación del zigoto se asiste a un constante y gradual desarrollo del nuevo organismo humano que evolucionará en el espacio y en el tiempo siguiendo una orientación precisa bajo el control del nuevo genoma ya activo en el estadio pronuclear (fase precocísima del embrión unicelular).

Para ver la entrevista completa

www.es.catholic.net/abogadoscatolicos/449/853/articulo.php?id=28291

TRADICIONAL ENCUENTRO DE CUARESMA CON EL CLERO DE ROMA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 3 MAR 2006 (VIS) - Ayer, en el Aula de las Bendiciones, el Santo Padre  celebró el encuentro tradicional al principio de la Cuaresma con  el clero de la diócesis de Roma en el que participaron junto al cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa para esa ciudad, los obispos auxiliares  y más de 800 sacerdotes que llevan a cabo su misión en las 337 parroquias romanas.

 

  Benedicto XVI no pronunció un discurso, prefiriendo en cambio, responder a las preguntas de los párrocos de la capital.  El encuentro duró alrededor de dos horas y se abrió con un recuerdo de don Andrea Santoro, el sacerdote romano asesinado en Trebisonda (Turquía).

 

  El Papa pidió a los sacerdotes de Roma que prestasen una "atención especial" a la situación de las familias de la capital y habló de la defensa de la vida recordando que "sobre todo en Cuaresma debemos reafirmar nuestra vocación que es una opción fundamental por la vida" y recordó, en este contexto la encíclica Evangelium Vitae, de Juan Pablo II.

 

  Benedicto XVI habló también de la oportunidad de abrir una reflexión sobre el papel, también institucional, de la mujer en la Iglesia y citó los ejemplos de Madre Teresa de Calcuta, de Santa Catalina de Siena, Santa Brígida y Santa Hildegarda que dieron una aportación extraordinaria a la vida eclesial.

 

  A lo largo del encuentro, el Santo Padre, se refirió varias veces a los coloquios que ha sostenido con los obispos de África y afirmó que somos deudores de ese continente para transmitirle una fe alegre y viva.

 

  El Papa citó también su encíclica "Deus caritas est", para dirigir palabras de agradecimiento a cuantos, como testigos del amor cristiano se dedican al servicio  de los demás, sobre todo de los pobres y los enfermos y recalcó que el "sentido último de la Cruz" era el ofrecimiento de la propia vida por los demás.

AC/CLERO/ROMA   VIS 060303 (330)

Aborto y depresión (I)
Entrevista con Theresa Burke de las Rachel’s Vineyard Ministries

KING OF PRUSSIA, Pennsylvania, domingo, 12 marzo 2006 (ZENIT.org).- La mujer pasa por diversas etapas psicológicas en su relación con su hijo no nacido conforme avanza su embarazo, un hecho que se suele pasar por alto en el debate del aborto, afirma Theresa Burke, fundadora del Rachel’s Vineyard Ministries, un ministerio de retiros de fin de semana curativos tras un aborto.

En esta entrevista en dos partes a Zenit, Burke explica aspectos de la relación entre la mujer y su hijo no nacido, y el nexo existente entre aborto y depresión.

--¿Cuál es la naturaleza de la relación psicológica entre una mujer y su hijo no nacido según se desarrolla su embarazo?

--Burke: El embarazo no es una enfermedad. Es un acontecimiento natural que ha tenido lugar durante miles de años, en cada generación.

Los cuerpos de las mujeres están programados de modo instintivo para nutrir y sostener la vida. La relación psicológica entre la madre y su hijo no nacido es puesta en funcionamiento por cambios físicos y hormonales, pero también por un sistema de apoyo a la mujer y por una cultura.

Para la mayoría de las mujeres, el primer trimestre es una época de anticipación y entusiasmo por el embarazo, o de cólera y miedo si se trata de un embarazo no planeado.

Son comunes las sensaciones ambivalentes: la madre se maravilla del hecho misterioso de que su cuerpo sea capaz de producir vida; con todo, también puede sentirse abrumada por la responsabilidad de cuidar a otro ser humano.

Conforme el embarazo avanza, la madre puede tener tanto sensaciones positivas como negativas sobre los cambios en la forma de su cuerpo. El tercer trimestre puede incluir ansiedad sobre el nacimiento; preocupaciones por la salud de su bebé; preocupaciones sobre cómo se adaptará su pareja al nuevo miembro de la familia, así como preocupaciones económicas.

Al mismo tiempo, la mujer siente excitación y anticipación por el nacimiento próximo de su bebé y por el comienzo de una fase completamente nueva en su vida.

En el momento del nacimiento, cuando se coloca al niño en los brazo de su madre, el misterio, la maravilla, todo, culmina en un poderoso proceso de vinculación porque la madre da la bienvenida al mundo a una vida nueva y preciosa.

Podríamos decir que las mujeres también necesitan cada uno de los nueve meses de embarazo para emprender el proceso emocional y psicológico que acompaña a la maternidad. Juntos, madre e hijo pasan a través de una transformación de desarrollo dramática y rápida.

--¿Qué papel desempeñan otros factores, especialmente las presiones de las familias y de los novios, más los problemas económicos, en la decisión de abortar de una mujer?

--Burke: Cuando consideramos la retórica de la opción, podemos preguntarnos de modo más honesto: ¿de qué elección se trata?

Una investigación reciente indica que en el 95% de los casos la pareja masculina desempeña un papel fundamental en la decisión de abortar.

Otros estudios, como el informe de julio de 2005 de la Post Abortion Review del Elliot Institute, revelan que más del 80% de las mujeres daría a luz si tuvieran apoyo.

Un antiguo guardia de seguridad en una clínica abortiva testificó en Massachussets que las mujeres normalmente eran amenazadas o sufrían abusos de los hombres que las llevaban a las clínicas.

Demasiado a menudo, el aborto es la elección de otra persona y escuchamos que la mayoría de las mujeres dicen que no les quedaba otra opción sino abortar.

De hecho, el asesinato es la principal causa de muerte entre las mujeres embarazadas. Los hombres condenados por el asesinato de sus compañeras embarazadas citaban el no querer pagar el sostenimiento del niño como motivo primario.

Estas terribles estadísticas nacionales indican claramente que hay un alto nivel de coacción que conduce a las mujeres a abortos no queridos.

Sin un apoyo sólido del padre de su bebé o de su propia familia, muchas madres temen no tener recursos que proporcionar a su hijo. Dados los índices de pobreza en los progenitores solteros y los desafíos a los que se enfrenta, éste es un verdadero problema.

En demasiados casos, detrás de cada mujer que ha tenido un aborto se puede encontrar la presencia de personas que está muy implicadas en su «elección» y a menudo manipulan de forma persuasiva.

Estos pueden ser los padres de una joven que la amenazan con retirarle su amor o incluso con echarla de casa si no aborta; el profesional de salud mental o sanitario que utiliza el poder de su posición para hacer que el aborto parezca la decisión racional, madura y la única que tiene sentido dadas sus circunstancias.

Esto es especialmente problemático cuando hay indicios de algún problema de salud en el niño no nacido. En estos casos la presión para abortar suele ser realmente dura.

Para las mujeres que hacen frente a graves deformidades fetales, el 95% de aquellas a las que se les da acogida prenatal elegirán esta forma de apoyo como el hecho más humano y emocionalmente más deseable. Esto evita la pena añadida que traen consigo los abortos en una etapa avanzada, que resulta una experiencia horrorosa tanto para la madre como para el bebé.

--¿Qué ocurre con la relación psicológica cuando una mujer aborta? ¿Y hay diferencias con los efectos de un aborto espontáneo?

--Burke: Cuando una madre es desconectada de su hijo de modo precipitado y violento, hay un trauma natural. Ella experimenta una muerte no natural.

En muchos casos, ella viola su ética moral y sus instintos naturales. Se da un golpe terrible a su imagen de «madre» que nutre, protege y sostiene la vida.

He aconsejado a millares de mujeres cuyas vidas se habían roto con el trauma del aborto, que experimentaron como un procedimiento cruel y degradante. Hay pena, tristeza, angustia, culpabilidad, vergüenza y cólera.

Han aprendido a callarse a sí mismas con el alcohol y las drogas, o a dominar su trauma a través de repetírselo. Algunas renuevan el dolor de su aborto a través de la promiscuidad y de volver a abortar, atrapadas en ciclos traumáticos de abandono y rechazo.

Otras rellenan sus sentimientos a través de desórdenes alimentarios, ataques de pánico, depresión mental, ansiedad e ideas de suicidio. Algunas han sufrido daños físicos y reproductivos permanentes que las hacen incapaces de tener hijos en el futuro.

El aborto es una experiencia de muerte. Es el fallecimiento del potencial humano, de la relación, de la responsabilidad, del apego maternal, de la conectividad y de la inocencia. Tal pérdida raramente se experimenta sin conflicto y ambivalencia.

Seríamos cortos de mente si pensáramos que puede realizarse sin complicaciones. En mi libro «Forbiden Grief: The Unspoken Pain of Abortion» (Olvidar la Pena: El Dolor no Expresado del Aborto), con David C. Reardon, invitamos al lector al corazón íntimo de las experiencia humana, al lugar donde el debate del aborto rara vez penetra.

Cuando se ponen delante las polémicas, las marchas, las políticas de libertad y derechos, hay aspectos emocionales del aborto que desafían las palabras.

La agonía psicológica y espiritual del aborto es silenciada por la sociedad, ignorada por los medios, rechazada por los profesionales de la salud mental, y despreciada por el movimiento de mujeres.

El trauma post-aborto es una enfermedad grave y devastadora, que no tiene ningún portavoz famoso, ni una película para la televisión, ni ningún show televisivo que sirva de plataforma para hablarlo.

El aborto toca tres temas centrales del propio concepto de mujer: su sexualidad, moralidad e identidad maternal. También implica la pérdida de un hijo, o al menos la pérdida de una oportunidad de tener un hijo. En cualquier caso, esta pérdida debe enfrentarse, procesarse, llorarse.

En un aborto natural, la madre también sufre la pérdida de un hijo. La diferencia está en el nivel de culpabilidad y vergüenza que experimentan las mujeres después de haber abortado por una decisión deliberada y consciente de acabar con la vida; contra un aborto natural, que ocurre debido a causas naturales.

Con el aborto, su pérdida es un secreto. No hay apoyo ni consuelo social de los amigos o de la familia.

Es importante observa que hay también un alto incremento de los abortos naturales tras un aborto provocado. Cuando una mujer pierde a un hijo querido por la experiencia de un aborto, las mujeres frecuentemente hablando de una culpa y depresión complejas, porque creen que su aborto natural es un «castigo de Dios».

 

 

Aborto y depresión (II)
Entrevista con Theresa Burke de las Rachel’s Vineyard Ministries

KING OF PRUSSIA, Pennsylvania, lunes, 13 marzo 2006 (ZENIT.org).- La depresión causada por un aborto es una situación oculta e ignorada que es necesario tratar, dice una consultora que atiende a mujeres que viven este trauma.

En la segunda parte de esta entrevista a Zenit, Theresa Burke, fundadora de las Rachel’s Vineyard Ministries, explica cómo la depresión es un efecto natural del aborto que puede aparecer años después.

Rachel’s Vineyard organiza retiros de fin de semana para quienes tienen que afrontar el dolor emocional y espiritual de un aborto.

La primera parte de esta entrevista fue publicada este domingo (Cf. Zenit, 12 de marzo de 2006).

--¿Cuáles son los riesgos de depresión que surgen de la culpabilidad por un aborto?

--Burke: Puesto que el aborto es legal, se presume que debería ser seguro. De hecho, suele identificarse como un «derecho» de la mujer.

Se supone que este derecho, o privilegio, libera a las mujeres de la carga de los embarazos no queridos. Se supone que les proporciona alivio – no pena ni depresión.

Uno de los grandes problemas es que cuando las mujeres se ven asaltadas por sus propias reacciones naturales ante la pérdida, no entienden qué es lo que va mal.

Muchas mujeres van a tratamiento para la depresión, la ansiedad, o las adicciones, pero simplemente no comprenden las raíces de su enfermedad. En muchos casos son narcotizadas y se les da un diagnóstico pero nunca se les pone en el camino de la curación y la recuperación.

El recuerdo y los sentimientos sin resolver sobre el aborto se convierten en fuentes de presión que pueden surgir años después en formas inesperadas. Las emociones sin resolver demandarán atención tarde o temprano, con frecuencia a través del desarrollo de perturbaciones emocionales o de comportamiento.

El profesor David Fergusson, un investigador en la Escuela de Medicina Christchurch de Nueva Zelanda, quiso probar que el aborto no tenía consecuencias psicológicas.

Se sorprendió al descubrir que las mujeres que habían tenido abortos tenían una probabilidad 1,5 veces mayor de sufrir alguna enfermedad mental, y dos o tres veces mayor de abusar del alcohol y/o las drogas.

Fergusson siguió a 500 mujeres desde su nacimiento hasta la edad de 25 años. «Las que habían tenido un aborto tenían como consecuencia elevados índices de problemas de salud mental, incluyendo la depresión (46% de aumento), la ansiedad, los comportamientos suicidas y abuso de sustancias», dice el informe publicado en la «Journal of Child Psychiatry and Psychology».

El aborto es responsable de hecho de toda una serie de problemas profundos:

--Un 160% de aumento en los índices de suicidio en Estados Unidos, según los «Archives of Women’s Mental Health», en el 2001;

-- Un aumento del 225% en los índices de suicidio en Gran Bretaña, según el «British Medical Journal», en 1997;

-- Un aumento del 546% en los índices de suicidio en Finlandia, según los «Acta Obstetrica et Ginecologia Scandinavia», en 1997.

En total, el aumento en la media del riesgo de suicidio en estos tres estudios es de un 310%.

El alto índice de suicidios a consecuencia del aborto refuta claramente el mito de que poner término a un embarazo es más seguro que dar a luz.

El estudio que se basa en los mejores resultados ligados a índices de admisión psiquiátrica tras haber abortado revela que en los cuatro posteriores al embarazo, las mujeres que han abortado tienen de dos a cuatro veces más hospitalizaciones psiquiátricas que las mujeres que dieron a luz.

Otro estudio revela que incluso cuatro años después el índice de admisiones psiquiátricas permanecía un 67% más alto que el de las mujeres que no habían abortado.

A las mujeres que abortan se les suele diagnosticar reacciones a los cambios, psicosis depresiva y desórdenes neuróticos y bipolares, según los «Archives of Women’s Mental Health», del 2001.

El riesgo de depresión posparto y psicosis durante los nacimientos deseados también se suele ligar a un aborto previo.

Hasta 8 años de promedio tras los abortos, las mujeres casadas sufren un riesgo un 138% mayor de depresión clínica en comparación con las mujeres solteras que llevaron hasta el final su primer embarazo no querido. Esto según el «British Medical Journal» del 19 de enero de 2002.

En la categoría de abuso de drogas y alcohol, vemos a muchas mujeres que tras el aborto intentan hacer frente a su conflicto y dolor internos a través de un riesgo de abuso de sustancias 4,5 veces mayor.

Y esto se basa sólo en informaciones sobre abuso de sustancias. Hay que pensar en todas aquellas personas que piensan que beber ocho vasos de vino cada noche es sólo una forma de «relajarse». Se informó de este aspecto en la «American Journal of Drug and Alcohol Abuse», en el año 2000.

Los resultados del primer estudio internacional a largo plazo dirigido por el doctor Vincent Rue revelan evidencias aplastantes de desorden de estrés postraumático.

Las estadísticas recogidas en Norteamérica revelan lo siguiente:

-- El 55% de las mujeres que habían abortado informaron de pesadillas y preocupación con el aborto;

-- El 73% describen situaciones de volver a revivirlo;

-- El 58% de las mujeres informan de pensamientos suicidas que relacionan directamente con sus abortos.

-- El 68% revela que se sienten mal consigo mismas;

-- El 79% informan de culpabilidad, con incapacidad para perdonarse a sí mismas;

-- El 63% tienen miedo respecto a sus futuros embarazos y maternidad;

-- El 49% tienen problemas al estar cerca de bebés;

-- El 67% se describen a sí mismas como «emocionalmente entumecidas».

Una exhaustiva revisión de muchos otros estudios y la experiencia clínica indica que para muchas mujeres, el inicio de disfunciones sexuales y desórdenes alimentarios, el aumento del tabaquismo, los desórdenes de pánico y ansiedad, junto con relaciones de abuso se vuelven formas de vida comunes como consecuencia de su experiencia con el aborto.

--¿Hay alguna razón científica o política para no esperar que se estudie la relación entre aborto y depresión, que ha hecho que la investigación no se haya realizado?

--Burke: Como sociedad, sabemos debatir sobre el aborto como un tema político pero no sabemos cómo hablar sobre él a un nivel íntimo y personal.

No hay normas sociales a la hora de tratar un aborto. En su lugar, intentamos ignorarlo.

Una de las razones por la que no queremos hablar de la pena de las mujeres y hombres que han tenido un aborto es que nosotros, como sociedad, estamos profundamente preocupados por el tema del aborto. Mientras la gran mayoría cree que el aborto debería estar disponible legalmente, a la mayoría también le preocupa moralmente.

Según una importante encuesta, el 77% del público cree que el aborto es quitar una vida humana, con un 49% que lo igual con el asesinato.

Sólo el 16% afirma creer que el aborto es sólo «un procedimiento quirúrgico para quitar tejido humano».

Incluso un tercio de quienes se dicen estar muy a favor del aborto admitirá creer que el aborto es quitar una vida humana. Esto es lo que afirma James Davison Hunter en su libro de 1994 «Before the Shooting Begins: Searching for Democracy in America’s Cultural War» (Antes de empezar el Tiroteo: buscando la Democracia en la Guerra Cultural de América).

Estos resultados sugieren que la mayoría de los norteamericanos dejan «colgadas» sus propias creencias sobre el aborto por respetar el «derecho de la mujer a elegir».

Como sociedad hemos escogido tolerar las muertes de los niños no nacidos con el propósito de mejorar las vidas de las mujeres.

Este compromiso moral, no obstante, se ve alterado cuando las mujeres se quejan por sus corazones rotos tras el aborto. Hacen que sus oyentes se sientan incómodos y confusos.

La depresión tras un aborto nos fuerza a contemplar no sólo el dolor de un individuo, sino la angustia de nuestra sociedad. Es un tema profundamente complejo y preocupante. La mayoría de nosotros no quiere pensar en ello con demasiada profundidad.

Los defensores del aborto suelen vacilar a la hora de reconocer la realidad del dolor postaborto porque temen que esto pueda minar de alguna manera la argumentación política que sirve de apoyo al aborto legal.

Ignorando todas las evidencias contrarias, la mayoría de los que aconsejan a las mujeres les dirán que las reacciones psicológicas al aborto son raras e incluso inexistentes. Se evita cualquier cosa que pueda despertar malestar o intranquilidad.

Tales hechos, temen ellos, pueden «persuadirla a no dar su consentimiento para abortar».

En esencia, se hace la elección por ella, para protegerla de cualquier información que pudiera disuadirla de su opinión.

La colusión de ignorancia y negación comete un abuso y una negligencia con las mujeres, facilitando el potencial para un trauma profundo y que dejará cicatriz.

--¿Cree que sería un elemento de disuasión a la hora de que las mujeres considerasen el aborto saber la posibilidad de depresión que va más allá del aborto?

--Burke: Eso espero. Las mujeres tienen el derecho a saber los riesgos a que se enfrentan cuando toman la decisión de abortar.

Cualquier medicamento o procedimiento médico que «elijamos» tomar requiere por ley un consentimiento informado. Esto significa que sabemos lo que implica, qué procedimiento es, y que riesgos tiene a corto y largo plazo. Esta información es crítica.

A la luz de la preocupante estadística sobre riesgos para la salud mental, el mayor riesgo de cáncer de pecho, etc…, resulta obvio que sean necesarias restricciones y regulaciones para la protección de la salud reproductiva y psicológica de las mujeres.

Y algo más importante, considero que las mujeres y hombres que han sufrido la pérdida de un hijo a través del aborto necesitan saber que hay esperanza y cura. Necesitan saber que no están solos.

En 1989, un equipo de expertos reunido por la American Psychological Association concluyó de modo unánime que el aborto legal «no crea peligros psicológicos para la mayoría de las mujeres que someten al procedimiento».

El equipo observó que si fueran comunes las reacciones emocionales graves habría una epidemia de mujeres buscando tratamiento psicológico. El equipo indicó que no había evidencias de tal epidemia. Desde 1989, no ha habido cambios significativos en este punto de vista.

¡Parece obvio que no han seguido el crecimiento de Rachel’s Vineyard Ministries!

En el 2006 nuestra organización proporcionará 450 retiros de fin de semana para curas tras el aborto. En cada retiro habrá entre 12 y 25 participantes.

Esto significa que entre 5.400 y 11.250 personas se presentarán para tratamiento durante este año.

Nuestro ministerio crece en un 40% cada año. En los últimos siete años, miles de mujeres y hombres han buscado ayuda mientras que Rachel’s Vineyard se ha extendido a África, Taiwán, Rusia, Inglaterra, Escocia, España, Portugal, América del Sur, Canadá y a través de Estados Unidos.

Hay centenares de otros ministerios postaborto que surgen por todas partes. Sin importar lo que piense la «American Psychological Association», aquellos de nosotros que estamos en este ministerio sabemos la verdad. Hay una epidemia que ha sido desgraciadamente ignorada, mal diagnosticada y no tratada.
ZS06031308

Obispos de Estados Unidos: Los políticos católicos deben defender la vida
Respuesta a la declaración firmada por 55 parlamentarios demócratas

WASHINGTON, martes, 14 marzo 2006 (ZENIT.org).- Los políticos católicos tienen la responsabilidad de defender la vida en todos sus estadios y en todas sus situaciones, han asegurado los obispos de Estados Unidos en respuesta a una reciente declaración pública de 55 congresistas demócratas católicos.

La Conferencia Episcopal hizo pública el viernes una «Declaración sobre las responsabilidades de los católicos en la vida pública», en la que dan «la bienvenida a este y otros esfuerzos que tratan de examinar la manera en que los legisladores católicos armonizan su fe y sus opciones políticas».

«Nuestra fe tiene una unidad integral que llama a los católicos a defender la vida y la dignidad humanas dondequiera que sean amenazadas», dice la declaración.

El documento fue firmado por tres miembros de la Conferencia Episcopal: el cardenal William Keeler, presidente de la Comisión de Actividades Pro Vida, el cardenal Theodore McCarrick, presidente del Grupo de Trabajo Obispos y Políticos Católicos, y monseñor Nicholas DiMarzio, presidente de la Comisión Episcopal de Política Interior.

Los obispos subrayaron que «la constante enseñanza de la Iglesia católica es que el aborto es una grave violación del más fundamental derecho humano, el derecho a la vida que es inherente a todos los seres humanos, y que es la base de cualquier otro derecho que podamos tener».

«El ser humano es titular de tales derechos --dicen los cardenales y obispos, citando a Juan Pablo II--, en cada fase de desarrollo, desde la concepción hasta su muerte natural; y en cada condición, en salud y enfermedad, autónomo o con handicap, rico o pobre».

«Mientras que siempre es necesario trabajar para reducir el número de abortos, proporcionando alternativas y ayudando a los padres e hijos vulnerables --sigue diciendo la declaración--, las enseñanzas católicas piden a los católicos trabajar activamente para limitar y acabar con la destrucción de la vida humana no nacida».

Monseñor DiMarzio aclaró más tarde: «Como miembros de la Iglesia, todos los católicos estamos obligados a formar nuestra conciencia de acuerdo a la enseñanza moral de la Iglesia».

«Mediante el diálogo, especialmente el diálogo irreemplazable entre líderes políticos católicos y sus propios obispos, esperamos promover una mejor comprensión de la manera en que la doctrina de la Iglesia y la vida y la dignidad humana son un reto para todos nosotros».
ZS06031409

Statement on Responsibilities of Catholics in Public Life

March 10, 2006
Cardinal William H. Keeler
Chairman, USCCB Committee on Pro Life Activities

Cardinal Theodore E. McCarrick
Chairman, USCCB Task Force on Catholic Bishops and Catholic Politicians

Bishop Nicholas DiMarzio
Chairman, USCCB Committee on Domestic Policy


A recent public statement by 55 Catholic and Democratic members of the House of Representatives offers an opportunity to address several important points about the responsibilities of Catholics in public life.

We welcome this and other efforts that seek to examine how Catholic legislators bring together their faith and their policy choices. As the Catholic bishops of the United States said in our June 2004 statement, "Catholics in Political Life":

We need to do more to persuade all people that human life is precious and human dignity must be defended. This requires more effective dialogue and engagement with all public officials, especially Catholic public officials. We welcome conversation initiated by political leaders themselves.

Therefore, we welcome the Representatives’ recognition that Catholics in public life must act seriously and responsibly on many important moral issues. Our faith has an integral unity that calls Catholics to defend human life and human dignity whenever they are threatened. A priority for the poor, the protection of family life, the pursuit of justice and the promotion of peace are fundamental priorities of the Catholic moral tradition which cannot be ignored or neglected. We encourage and will continue to work with those in both parties who seek to act on these essential principles in defense of the poor and vulnerable.

At the same time, we also need to reaffirm the Catholic Church’s constant teaching that abortion is a grave violation of the most fundamental human right – the right to life that is inherent in all human beings, and that grounds every other right we possess. Pope John Paul II’s apostolic exhortation on the vocation and mission of the laity, Christifideles Laici, which the Representatives’ statement cites, declares:

The inviolability of the person which is a reflection of the absolute inviolability of God fínds its primary and fundamental expression in the inviolability of human life. Above all, the common outcry, which is justly made on behalf of human rights -- for example, the right to health, to home, to work, to family, to culture -- is false and illusory if the right to life, the most basic and fundamental right and the condition for all other personal rights, is not defended with maximum determination…. The human being is entitled to such rights, in every phase of development, from conception until natural death; and in every condition, whether healthy or sick, whole or handicapped, rich or poor (# 38).

While it is always necessary to work to reduce the number of abortions by providing alternatives and help to vulnerable parents and children, Catholic teaching calls all Catholics to work actively to restrain, restrict and bring to an end the destruction of unborn human life.

As the Church carries out its central responsibility to teach clearly and help form consciences, and as Catholic legislators seek to act in accord with their own consciences, it is essential to remember that conscience must be consistent with fundamental moral principles. As members of the Church, all Catholics are obliged to shape our consciences in accord with the moral teaching of the Church.

As bishops, we too are bound by our own consciences to teach faithfully and to recommit ourselves to continued reflection and discussion on how Catholic faith and public service can work together to promote human life and dignity and advance the common good. Through dialogue, especially the irreplaceable dialogue between Catholic political leaders and their own bishops, we hope to promote a better understanding of how the Church’s teaching on human life and dignity challenges us all.

 

Países latinoamericanos preparan el Día del Niño por Nacer
Se celebra el 26 de marzo

BUENOS AIRES, lunes, 20 marzo 2006 (ZENIT.org).- Países latinoamericanos están preparando en estos momentos el Día del Niño por Nacer, que en algunos de ellos se celebra en ámbito nacional y en otros únicamente eclesial.

La iniciativa, que fue promovida por el mismo Juan Pablo II , se celebra en el 25 de marzo o en un día cercano, fiesta de la Anunciación del Ángel a la Virgen María de su concepción y nacimiento de Jesús.

El Salvador fue el primer país que decretó una celebración de este tipo en el año 1993, con el nombre de «Día del Derecho a Nacer» por proclamación de la Asamblea Legislativa gracias a los esfuerzos del movimiento de defensa de la vida, especialmente a la propuesta de la «Fundación Sí a la Vida».

Por su parte, el 7 de Diciembre de 1998, Argentina declaró el 25 de marzo «Día del Niño por Nacer». La primera celebración de esta fecha, el 25 de marzo, contó con la presencia del hoy cardenal Renato Martino, que entonces era observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas.

El Papa se hizo presente con una carta en aquella celebración, en la que también participaron representantes de las iglesias ortodoxas y cristianas, así como líderes judíos y musulmanes. Los participantes en la celebración, invitaron a los países de América Latina, España, Portugal y Filipinas a adherirse a la iniciativa.

En Chile, a partir de una campaña respaldada por miles de firmas y por varios alcaldes, el 18 de mayo de 1999 la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad un proyecto de acuerdo por el que se solicitó a la presidencia de la república que declarara el 25 de marzo de cada año «Día del Niño Concebido y No Nacido».

El 20 de mayo de 1999, el Congreso de Guatemala declaró el 25 de marzo «Día Nacional del Niño No Nacido». La declaración oficial señaló que, con ello, se esperaba «promover una cultura de vida y de defensa de la vida desde el momento de su concepción».

En 1999, el entonces presidente costarricense, Miguel Angel Rodríguez, proclamó el 27 de julio como «Día Nacional de la Vida Antes de Nacer».

En Nicaragua, el presidente de la República, Arnoldo Alemán, promulgó el 25 de enero de 2000 un decreto por el que declaró el 25 de marzo de cada año «Día del Niño por Nacer».

Este decreto reconoció que «el derecho a la vida, inherente a cada uno de los habitantes de la nación y del mundo, constituye el eje principal de los derechos humanos y, por lo tanto, merece la decidida atención del Estado, de sus instituciones y de toda la sociedad».

En República Dominicana se aprobó a principios del 2001 la ley que instituye la celebración, «con la finalidad de propiciar la reflexión sobre el importante papel que representa la mujer embarazada en el destino de la humanidad, y el valor de la vida humana que porta en su seno».

En enero del 2002, el Congreso de la República Peruana declaró el 25 de marzo como «Día del Niño por Nacer».

El 14 de abril de 2003 Paraguay estableció el 25 de marzo de cada año como fecha oficial para la celebración del Día del Niño por Nacer con un decreto del entonces presidente de la República, Luis Ángel González Macchi.

En otros países de lengua española, la fiesta no tiene reconocimiento nacional, pero es promovida por la Iglesia católica.

La Iglesia en Venezuela celebra la semana por la vida


CARACAS, lunes, 20 marzo 2006 (ZENIT.org).- La semana del 20 al 26 de marzo de 2006 es un tiempo de celebración y reflexión para iluminar los procesos vinculados con la cultura de la vida en Venezuela, según la disposición de las Comisiones Episcopales de Familia - Infancia y Laicos de la Conferencia Episcopal Venezolana, y con este fin los Departamentos de Pastoral Familiar e Infancia y Laicos del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano han convocado a la celebración de la Semana por la Vida.

Un comunicado emitido por la página web de la Conferencia Episcopal de ese país, con este motivo «se han programado una serie de actividades, incluido el Foro por la vida que se desarrollará en la sede de la casa Monseñor Ibarra de la Conferencia Episcopal los días jueves y viernes, donde expertos y especialistas en el área trabajarán los temas que a lo largo de la semana se han ofrecido como subsidios en las escuelas e iglesias del país».

«Si el derecho a la vida es respetado y promovido, todos los demás derechos de carácter social, económico y político lo serán también --afirma el comunicado que anuncia la iniciativa--. La primera responsabilidad de todos, en particular de los gobernantes, es defender incondicionalmente la vida de cada ser humano».

Los temas de reflexión serán
--Lunes 20: La familia, santuario de la vida, «…y a ella regresamos cuando todo lo demás falla…»;

--Martes 21. La vida es inviolable, «…el canto de Dios fue de que "Todo era muy bueno"…»;

--Miércoles 22. La eutanasia, «solución rápida, barata y fácil»;

--Jueves 23. La violencia, «…es la ley del más cobarde…»;

--Viernes 24. El aborto, «…si no quieres a ese niño, dámelo a mí…»;

--Sábado 25 y domingo 26: Fiesta por la Vida. La Anunciación del Señor. Día del Niño por Nacer «No matarás y en defensa de toda la vida y de la vida de todos».

El comunicado concluye recordando que Juan Pablo II publicó la encíclica «Evangelium vitae» («Evangelio de la Vida») el 25 de marzo de 1995, solemnidad de la Anunciación del Señor, «anunciando la celebración del Día del Niño por Nacer, con el propósito de defender y promover el valor de la vida humana y su carácter inviolable, frente a las nuevas amenazas de nuestro tiempo».
ZS06032013

El Tiempo

Abril 2 de 2006
En 'Sala de Redacción', Florence Thomas y Monseñor Fabián Marulanda debatieron sobre el aborto

Para ella, si no hay amor de madre, cabe la posibilidad de abortar. Para el prelado, "ni el amor ni el deseo convierten a un hijo en persona".

¿La ley de Dios está por encima de la ley humana? ¿A quién se debe juzgar: a la mujer o al violador? ¿Una pareja de homosexuales puede criar a un niño al igual que lo puede hacer una madre y una abuela en un mismo hogar?

Estas fueron algunas de las reflexiones que quedaron después del álgido debate que se emitió anoche en el programa Sala de Redacción, de Citytv, entre dos personajes que a menudo no se ven en un mismo recinto: la feminista Thomas y al Secretario General del Episcopado colombiano.

Sus posiciones radicales sobre aborto y homosexuales mostraron el profundo debate que se da en el país. Estas discusiones han tomado relevancia debido a las fuertes campañas que están haciendo los grupos llamados "pro vida" y los que están de acuerdo con la despenalización.

De hecho, el debate también se ha calentado por denuncias de la abogada Mónica Roa (quien interpuso la demanda en la Corte) según las cuales, en colegios del país están "obligando a los niños a escribir cartas en contra de la práctica para mandarlas al tribunal". Asegura, que han llegado 31.000 misivas. La manipulación de los menores es negada por los promotores de la iniciativa.

El próximo miércoles, la Corte comenzará el estudio de la demanda que pretende despenalizar el aborto. Este año, 19 entidades, organismos e incluso hasta la Primera Dama de la Nación entregaron sus conceptos sobre el tema. Estos fueron requeridos por el magistrado.

Cabe recordar que el 7 de diciembre pasado, el alto tribunal se inhibió de analizar el caso al considerar que hubo fallas en las demandas. Aunque comience el análisis no se cree que haya un fallo y se estima que el tema sea retomado después de Semana Santa.

En el Congreso, por su parte, se están tramitando leyes para las uniones entre personas del mismo sexo.

 

Bogotá, abril del 2006.

HONORABLE MAGISTRADO

Manuel José Cepeda

CORTE CONSTITUCIONAL

E.S.D

 

REF: expediente D-6238. Demanda de inconstitucionalidad contra los artículos 122, 123, 124 del Código Penal.

Yo, de nombre___________________________________,como ciudadano colombiano, mayor de edad, domiciliado en ________________ e identificado con cédula de ciudadanía No. ______________________ de _______________, haciendo uso del derecho consagrado en el artículo 242-1 de la Constitución Política y el artículo 7 del decreto 2067 de 1991, dentro del término legal estipulado, presento a ustedes intervención ciudadana solicitándoles se declare la constitucionalidad y exequibilidad total de los artículos 122, 123, 124 del Código Penal, que tipifican el delito del aborto, al considerarlos normas adaptadas a la constitución.

Mi solicitud se fundamenta en el artículo 11 de la Constitución Política y en la sentencia C-133/94 proferida por la Corte Constitucional que establece. "Es deber de las autoridades públicas, asegurar el derecho a la vida de todas las personas" y obviamente el amparo comprende la protección de la vida durante el proceso de formación y desarrollo, por tanto la vida del ser humano en el vientre materno encarna un valor fundamental por la esperanza de su existencia como persona y por su estado de indefensión manifiesto que requiere de la especial protección del Estado.

Aunque el aborto ocurre en muchas veces en situaciones de verdadera angustia y desesperación, como las relacionadas con la salud de la madre, la violación de la integridad de la mujer o las condiciones de salud y vida del niño que está por nacer, estas circunstancias no pueden nunca quitar a la vida su carácter inviolable, y el Estado estará siempre en la obligación de protegerla.

Si bien tiene la mujer, derecho a que sea protegida su libertad individual, esta libertad no podrá convertirse nunca en el derecho de acabar con la vida de otro ser humano. Mucho menos puede el Estado legitimar esa libertad de los más fuertes contra los débiles, al reconocer como un derecho, la eliminación deliberada de una vida humana inocente. Un delito como el aborto no puede ser reconocido por el Estado como derecho.

Por esto solicito entonces a ustedes desestimar todas las peticiones de la demanda, declarando la constitucionalidad total de las normas demandadas.

Sírvase reconocerme personería ciudadana para actuar dentro del proceso y apoyar la constitucionalidad total de las normas demandadas.

Sírvase reconocerme personería ciudadana para actuar dentro del proceso y apoyar la constitucionalidad de los artículos 122, 123, 124 de la ley 599 del 2000.

 

Respetuosamente,

 

_______________________________

 

 

Código: ZSI06042903

Fecha publicación: 2006-04-29

«¿Quién o qué es el embrión humano?»

Declaración de la Academia Pontificia para la Vida

CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 29 abril 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la declaración final del congreso organizado por la Academia Pontificia parta la Vida sobre «El embrión humano en la fase de la preimplantación». Este documento fue publicado en la edición italiana del «L´Osservatore Romano» el 23 de marzo de 2006.

* * *





Con ocasión de su XII asamblea general, la Academia pontificia para la vida ha celebrado un congreso internacional sobre el tema: «El embrión humano en la fase de la preimplantación. Aspectos científicos y consideraciones bioéticas». Al final de los trabajos, la Academia pontificia para la vida desea ofrecer a la comunidad eclesial y a la sociedad civil en su conjunto algunas consideraciones sobre lo que fue objeto de su reflexión.

1. A nadie escapa que gran parte del debate bioético contemporáneo, sobre todo durante los últimos años, se ha centrado en la realidad del embrión humano, ya sea considerado en sí mismo ya en relación a la actuación de los demás seres humanos con respecto a él. Eso se explica bien teniendo en cuenta que las múltiples implicaciones (científicas, filosóficas, éticas, religiosas, legislativas, económicas, ideológicas, etc.) vinculadas a estos ámbitos acaban inevitablemente por catalizar diferentes intereses, así como por atraer la atención de quienes buscan un obrar ético auténtico.

Por eso, resulta ineludible afrontar una cuestión fundamental: «¿Quién o qué es el embrión humano?», para poder derivar de una respuesta fundada y coherente a esa pregunta criterios de acción que respeten plenamente la verdad integral del embrión mismo.
Con ese fin, según una correcta metodología bioética, es necesario ante todo dirigir la mirada a los datos que pone a nuestra disposición la ciencia más actualizada, permitiéndonos conocer con gran detalle los diversos procesos a través de los cuales un nuevo ser humano inicia su existencia. Esos datos deberán ser sometidos luego a la interpretación antropológica, con el fin de poner de relieve sus significados y sus valores emergentes, a los cuales, por último, es preciso hacer referencia para derivar las normas morales del obrar concreto, de la praxis operativa.

2. Así pues, a la luz de los logros más recientes de la embriología se pueden establecer algunos puntos esenciales reconocidos universalmente:

a) El momento que marca el inicio de la existencia de un nuevo «ser humano» está constituido por la penetración del espermatozoide en el oocito. La fecundación impulsa toda una serie de acontecimientos articulados y transforma la célula huevo en «cigoto». En la especie humana entran dentro del oocito el núcleo del espermatozoide (incluido en la cabeza) y un centríolo (el cual desempeñará un papel decisivo en la formación del huso mitótico en el acto de la primera división celular); la membrana plasmática queda fuera. El núcleo masculino sufre profundas modificaciones bioquímicas y estructurales que dependen del citoplasma ovular y que van a predisponer la función que el genoma masculino comenzará inmediatamente a desarrollar. En efecto, se asiste a la descondensación de la cromatina (inducida por factores sintetizados en las últimas fases de la ovogénesis) que hace posible la transmisión de los genes paternos.

El oocito, después del ingreso del espermatozoide, completa su segunda división meyótica y expulsa el segundo glóbulo polar, reduciendo su genoma a un número haploide de cromosomas con el fin de reconstituir, juntamente con los cromosomas llevados desde el núcleo masculino, el cariotipo característico de la especie. Al mismo tiempo, lleva a cabo una «activación» desde el punto de vista metabólico con vistas a la primera mitosis.

Siempre es el ambiente citoplasmático del oocito el que lleva al centríolo del espermatozoide a duplicarse, constituyendo así el centrosoma del cigoto. Ese centrosoma se duplica con vistas a la constitución de los microtúbulos que compondrán el huso mitótico.

Los dos set cromosómicos encuentran el huso mitótico ya formado y se disponen en el ecuador en posición de metafase. Siguen las demás fases de la mitosis y al final el citoplasma se divide y el cigoto da vida a los primeros dos blastómeros.

La activación del genoma embrional es probablemente un proceso gradual. En el embrión unicelular humano ya son activos siete genes; otros se expresan en el paso de la fase de cigoto a la de dos células.
b) La biología, y más en particular la embriología, proporcionan la documentación de una dirección definida de desarrollo: eso significa que el proceso está «orientado» -en el tiempo- en la dirección de una progresiva diferenciación y adquisición de complejidad y no puede retroceder a fases ya recorridas.

c) Otro punto ya adquirido con las primerísimas fases del desarrollo es el de la «autonomía» del nuevo ser en el proceso de autoduplicación del material genético.

d) También están estrechamente relacionados con la propiedad de la «continuidad» las características de «gradualidad» (el paso, necesario en el tiempo, de una fase menos diferenciada a la más diferenciada) y de «coordinación» del desarrollo (existencia de mecanismos que regulan en un conjunto unitario el proceso de desarrollo). A estas propiedades -al inicio casi olvidadas en el debate bioético- cada vez se les da mayor importancia en los últimos tiempos, a causa de los logros positivos que la investigación ofrece sobre la dinámica del desarrollo embrional incluso en la fase de «mórula» que precede a la formación de blastocito. El conjunto de estas tendencias constituye la base para interpretar el cigoto ya como un «organismo» primordial (organismo monocelular) que expresa coherentemente sus potencialidades de desarrollo a través de una continua integración primero entre los diversos componentes internos y luego entre las células a las que da lugar progresivamente. La integración es tanto morfológica como bioquímica. Las investigaciones que se están llevando a cabo desde hace ya algunos años no hacen más que aportar nuevas «pruebas» de estas realidades.

3. Esos logros de la embriología moderna necesitan ser sometidos al análisis de la interpretación filosófico-antropológica para poder percibir los grandes valores que todo ser humano, aunque sea en la fase embrional, lleva consigo y expresa. Por consiguiente, se trata de afrontar la cuestión fundamental del status moral del embrión.

Es sabido que, entre las diversas propuestas hermenéuticas presentes en el debate bioético actual, se han indicado varios momentos del desarrollo embrional humano a los cuales unir la atribución al mismo de un status moral, a menudo aduciendo razones fundadas en criterios «extrínsecos» (es decir, partiendo de factores externos al embrión mismo). Pero ese modo de proceder no es idóneo para identificar realmente el status moral del embrión, dado que todo posible juicio acaba por basarse en elementos totalmente convencionales y arbitrarios.

Para poder formular un juicio más objetivo sobre la realidad del embrión humano y, por tanto, deducir indicaciones éticas, es preciso más bien tomar en cuenta criterios «intrínsecos» al embrión mismo, comenzando precisamente por los datos que el conocimiento científico pone a nuestra disposición. A partir de ellos se puede afirmar que el embrión humano en la fase de la preimplantación es: a) un ser de la especie humana; b) un ser individual; c) un ser que posee en sí la finalidad de desarrollarse en cuanto persona humana y a la vez la capacidad intrínseca de realizar ese desarrollo.

¿De todo ello se puede concluir que el embrión humano en la fase de la preimplantación ya es realmente una persona? Es obvio que, tratándose de una interpretación filosófica, la respuesta a esta pregunta no es de «fe definida» y permanece abierta, en cualquier caso, a ulteriores consideraciones.

Con todo, precisamente a partir de los datos biológicos de los que se dispone, consideramos que no existe ninguna razón significativa que lleve a negar que el embrión es persona ya en esta fase. Naturalmente, eso presupone una interpretación del concepto de persona de tipo substancial, es decir, referida a la misma naturaleza humana en cuanto tal, rica en potencialidades que se expresarán a lo largo de todo el desarrollo embrional y también después del nacimiento.

En apoyo de esta posición, conviene observar que la teoría de la animación inmediata, aplicada a todo ser humano que viene a la existencia, resulta plenamente coherente con su realidad biológica (así como en «substancial» continuidad con el pensamiento de la Tradición). «Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente», dice el Salmo (Sal 139, 13-14), refiriéndose a la intervención directa de Dios en la creación del alma de todo nuevo ser humano.

Además, desde el punto de vista moral, por encima de cualquier consideración sobre la personalidad del embrión humano, el simple hecho de estar en presencia de un ser humano (y sería suficiente incluso la duda de encontrarse en su presencia) exige en relación con él el pleno respeto de su integridad y dignidad: todo comportamiento que de algún modo pueda constituir una amenaza o una ofensa a sus derechos fundamentales, el primero de los cuales es el derecho a la vida, ha de considerarse gravemente inmoral.

Para concluir, deseamos hacer nuestras las palabras que el Santo Padre Benedicto XVI pronunció en su discurso a nuestro congreso: «El amor de Dios no hace diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de ellos ve la huella de su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26). No hace diferencia, porque en todos ve reflejado el rostro de su Hijo unigénito, en quien "nos ha elegido antes de la creación del mundo (...), eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos (...), según el beneplácito de su voluntad" (Ef 1, 4-6) (Discurso a los participantes en la asamblea general de la Academia Pontificia para la Vida y al Congreso internacional sobre «El embrión humano en la fase de la preimplantación», 27 de febrero de 2006: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 3 de marzo de 2006, p. 4).

«¿Quién o qué es el embrión humano?»
Declaración de la Academia Pontificia para la Vida

CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 29 abril 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la declaración final del congreso organizado por la Academia Pontificia parta la Vida sobre «El embrión humano en la fase de la preimplantación». Este documento fue publicado en la edición italiana del «L'Osservatore Romano» el 23 de marzo de 2006.

* * *





Con ocasión de su XII asamblea general, la Academia pontificia para la vida ha celebrado un congreso internacional sobre el tema: «El embrión humano en la fase de la preimplantación. Aspectos científicos y consideraciones bioéticas». Al final de los trabajos, la Academia pontificia para la vida desea ofrecer a la comunidad eclesial y a la sociedad civil en su conjunto algunas consideraciones sobre lo que fue objeto de su reflexión.

1. A nadie escapa que gran parte del debate bioético contemporáneo, sobre todo durante los últimos años, se ha centrado en la realidad del embrión humano, ya sea considerado en sí mismo ya en relación a la actuación de los demás seres humanos con respecto a él. Eso se explica bien teniendo en cuenta que las múltiples implicaciones (científicas, filosóficas, éticas, religiosas, legislativas, económicas, ideológicas, etc.) vinculadas a estos ámbitos acaban inevitablemente por catalizar diferentes intereses, así como por atraer la atención de quienes buscan un obrar ético auténtico.

Por eso, resulta ineludible afrontar una cuestión fundamental: «¿Quién o qué es el embrión humano?», para poder derivar de una respuesta fundada y coherente a esa pregunta criterios de acción que respeten plenamente la verdad integral del embrión mismo.
Con ese fin, según una correcta metodología bioética, es necesario ante todo dirigir la mirada a los datos que pone a nuestra disposición la ciencia más actualizada, permitiéndonos conocer con gran detalle los diversos procesos a través de los cuales un nuevo ser humano inicia su existencia. Esos datos deberán ser sometidos luego a la interpretación antropológica, con el fin de poner de relieve sus significados y sus valores emergentes, a los cuales, por último, es preciso hacer referencia para derivar las normas morales del obrar concreto, de la praxis operativa.

2. Así pues, a la luz de los logros más recientes de la embriología se pueden establecer algunos puntos esenciales reconocidos universalmente:

a) El momento que marca el inicio de la existencia de un nuevo «ser humano» está constituido por la penetración del espermatozoide en el oocito. La fecundación impulsa toda una serie de acontecimientos articulados y transforma la célula huevo en «cigoto». En la especie humana entran dentro del oocito el núcleo del espermatozoide (incluido en la cabeza) y un centríolo (el cual desempeñará un papel decisivo en la formación del huso mitótico en el acto de la primera división celular); la membrana plasmática queda fuera. El núcleo masculino sufre profundas modificaciones bioquímicas y estructurales que dependen del citoplasma ovular y que van a predisponer la función que el genoma masculino comenzará inmediatamente a desarrollar. En efecto, se asiste a la descondensación de la cromatina (inducida por factores sintetizados en las últimas fases de la ovogénesis) que hace posible la transmisión de los genes paternos.

El oocito, después del ingreso del espermatozoide, completa su segunda división meyótica y expulsa el segundo glóbulo polar, reduciendo su genoma a un número haploide de cromosomas con el fin de reconstituir, juntamente con los cromosomas llevados desde el núcleo masculino, el cariotipo característico de la especie. Al mismo tiempo, lleva a cabo una «activación» desde el punto de vista metabólico con vistas a la primera mitosis.

Siempre es el ambiente citoplasmático del oocito el que lleva al centríolo del espermatozoide a duplicarse, constituyendo así el centrosoma del cigoto. Ese centrosoma se duplica con vistas a la constitución de los microtúbulos que compondrán el huso mitótico.

Los dos set cromosómicos encuentran el huso mitótico ya formado y se disponen en el ecuador en posición de metafase. Siguen las demás fases de la mitosis y al final el citoplasma se divide y el cigoto da vida a los primeros dos blastómeros.

La activación del genoma embrional es probablemente un proceso gradual. En el embrión unicelular humano ya son activos siete genes; otros se expresan en el paso de la fase de cigoto a la de dos células.
b) La biología, y más en particular la embriología, proporcionan la documentación de una dirección definida de desarrollo: eso significa que el proceso está «orientado» -en el tiempo- en la dirección de una progresiva diferenciación y adquisición de complejidad y no puede retroceder a fases ya recorridas.

c) Otro punto ya adquirido con las primerísimas fases del desarrollo es el de la «autonomía» del nuevo ser en el proceso de autoduplicación del material genético.

d) También están estrechamente relacionados con la propiedad de la «continuidad» las características de «gradualidad» (el paso, necesario en el tiempo, de una fase menos diferenciada a la más diferenciada) y de «coordinación» del desarrollo (existencia de mecanismos que regulan en un conjunto unitario el proceso de desarrollo). A estas propiedades -al inicio casi olvidadas en el debate bioético- cada vez se les da mayor importancia en los últimos tiempos, a causa de los logros positivos que la investigación ofrece sobre la dinámica del desarrollo embrional incluso en la fase de «mórula» que precede a la formación de blastocito. El conjunto de estas tendencias constituye la base para interpretar el cigoto ya como un «organismo» primordial (organismo monocelular) que expresa coherentemente sus potencialidades de desarrollo a través de una continua integración primero entre los diversos componentes internos y luego entre las células a las que da lugar progresivamente. La integración es tanto morfológica como bioquímica. Las investigaciones que se están llevando a cabo desde hace ya algunos años no hacen más que aportar nuevas «pruebas» de estas realidades.

3. Esos logros de la embriología moderna necesitan ser sometidos al análisis de la interpretación filosófico-antropológica para poder percibir los grandes valores que todo ser humano, aunque sea en la fase embrional, lleva consigo y expresa. Por consiguiente, se trata de afrontar la cuestión fundamental del status moral del embrión.

Es sabido que, entre las diversas propuestas hermenéuticas presentes en el debate bioético actual, se han indicado varios momentos del desarrollo embrional humano a los cuales unir la atribución al mismo de un status moral, a menudo aduciendo razones fundadas en criterios «extrínsecos» (es decir, partiendo de factores externos al embrión mismo). Pero ese modo de proceder no es idóneo para identificar realmente el status moral del embrión, dado que todo posible juicio acaba por basarse en elementos totalmente convencionales y arbitrarios.

Para poder formular un juicio más objetivo sobre la realidad del embrión humano y, por tanto, deducir indicaciones éticas, es preciso más bien tomar en cuenta criterios «intrínsecos» al embrión mismo, comenzando precisamente por los datos que el conocimiento científico pone a nuestra disposición. A partir de ellos se puede afirmar que el embrión humano en la fase de la preimplantación es: a) un ser de la especie humana; b) un ser individual; c) un ser que posee en sí la finalidad de desarrollarse en cuanto persona humana y a la vez la capacidad intrínseca de realizar ese desarrollo.

¿De todo ello se puede concluir que el embrión humano en la fase de la preimplantación ya es realmente una persona? Es obvio que, tratándose de una interpretación filosófica, la respuesta a esta pregunta no es de «fe definida» y permanece abierta, en cualquier caso, a ulteriores consideraciones.

Con todo, precisamente a partir de los datos biológicos de los que se dispone, consideramos que no existe ninguna razón significativa que lleve a negar que el embrión es persona ya en esta fase. Naturalmente, eso presupone una interpretación del concepto de persona de tipo substancial, es decir, referida a la misma naturaleza humana en cuanto tal, rica en potencialidades que se expresarán a lo largo de todo el desarrollo embrional y también después del nacimiento.

En apoyo de esta posición, conviene observar que la teoría de la animación inmediata, aplicada a todo ser humano que viene a la existencia, resulta plenamente coherente con su realidad biológica (así como en «substancial» continuidad con el pensamiento de la Tradición). «Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente», dice el Salmo (Sal 139, 13-14), refiriéndose a la intervención directa de Dios en la creación del alma de todo nuevo ser humano.

Además, desde el punto de vista moral, por encima de cualquier consideración sobre la personalidad del embrión humano, el simple hecho de estar en presencia de un ser humano (y sería suficiente incluso la duda de encontrarse en su presencia) exige en relación con él el pleno respeto de su integridad y dignidad: todo comportamiento que de algún modo pueda constituir una amenaza o una ofensa a sus derechos fundamentales, el primero de los cuales es el derecho a la vida, ha de considerarse gravemente inmoral.

Para concluir, deseamos hacer nuestras las palabras que el Santo Padre Benedicto XVI pronunció en su discurso a nuestro congreso: «El amor de Dios no hace diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de ellos ve la huella de su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26). No hace diferencia, porque en todos ve reflejado el rostro de su Hijo unigénito, en quien "nos ha elegido antes de la creación del mundo (...), eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos (...), según el beneplácito de su voluntad" (Ef 1, 4-6) (Discurso a los participantes en la asamblea general de la Academia Pontificia para la Vida y al Congreso internacional sobre «El embrión humano en la fase de la preimplantación», 27 de febrero de 2006: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 3 de marzo de 2006, p. 4).
ZSI06042903


El congreso «Europa por la vida» sale en defensa del embrión humano


MURCIA, viernes, 5 mayo 2006 (ZENIT.org-Veritas).- El congreso «Europa por la Vida» que se celebra del 4 al 7 de mayo en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) se ha convertido en una articulada defensa del embrión humano.

El encuentro fue inaugurado este jueves con una conferencia del cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, en la que reconoció que el hombre «no puede volverse objeto de las de aventuras de la ciencia, por muy arrogante que ésta sea».

Según el purpurado, la discusión sobre si el embrión es o no persona es una discusión que ya se había cerrado hace muchos años, e indicó que la reapertura de este «dilema superado por la ciencia» se debe a una serie de intereses «que no tienen nada de científicos».

«No hay un Estado que pueda arrogarse el derecho sobre la vida de un niño, porque el hombre no es una cosa, sino una imagen que viene de Dios», añadió, constatando que la familia y la defensa de la vida humano son «un sello» del pontificado de Benedicto XVI.

En este sentido se expresó también el obispo de Cartagena y presidente de la Subcomisión para la Familia y la Vida de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Juan Antonio Reig Pla, quien afirmó que «la Iglesia siempre ha enseñado que el ser humano debe ser tratado como persona desde el momento de la concepción y por tanto se le deben reconocer los mismos derechos que a toda persona, especialmente el derecho inviolable a la vida».

Derechos asesinos
En su discurso inaugural, el presidente de la UCAM y consultor del Consejo Pontificio para la Familia, José Luis Mendoza, centró la atención del congreso «en aquellos atentados, que hacen referencia a la vida naciente y en fase terminal, que suscitan graves problemas por el hecho de que en la conciencia colectiva tienden a perder el carácter de "delito", para pasar a ser un derecho, hasta el punto de obtener su reconocimiento por parte de los estados, y su ejecución, mediante la intervención gratuita de los mismos agentes sanitarios».

Mendoza criticó la «inversión de grandes sumas para la obtención de productos farmacéuticos que hacen posible la muerte del embrión en el seno materno, sin necesidad de recurrir a la ayuda del médico», así como «la política antinatalista dirigida contra los países pobres».

«No menos graves son las amenazas que afectan también a los enfermos incurables y a los terminales, en un contexto social y cultural, que haciendo más difícil afrontar y soportar el sufrimiento, agudiza la tentación de resolver el problema del sufrimiento eliminándolo en su raíz», añadió.

Se refirió también a la aprobación del «matrimonio homosexual»: «Esta medida ha generado un grave desorden social y moral por parte de los gobiernos que lo han impuesto de manera dictatorial; hecho que en España ha sido rechazado por millones de españoles en diversas manifestaciones».

Censura en los medios
Por su parte el sacerdote y periodista Santiago Martín, consultor del Consejo Pontificio para la Familia, denunció que se da una censura en los medios de comunicación, basada en el silencio, la tergiversación o la ridiculización de los argumentos de las instituciones que defienden la vida y la familia.

La familia, patrimonio de la humanidad
Por su parte, el cardenal Ricardo María Carles, arzobispo emérito de Barcelona, afirmó este viernes que «si se quiere desestructurar una sociedad, hay que comenzar por desestructurar el matrimonio».

Para el purpurado «la decadencia de estabilidad de la vida familiar está intrínsecamente ligada a la decadencia de la democracia, entendida en el sentido filosófico, como un sistema de gobierno que reconoce el valor soberano del hombre».

Por este motivo se preguntó si ha llegado el momento de pedir que «el matrimonio sea patrimonio de la humanidad».
ZS06050511
Lots of Data Point to Fewer Births
Pope Cites a Problem That Few Would Argue With

ROME, MAY 6, 2006 (Zenit.org).- Benedict XVI cited an "urgent need" for reflection in the area of demography, in a message he sent April 28 to participants in a meeting of the Pontifical Academy of Social Sciences.

Experts agree that an increase in life expectancies is being met with a drop in birthrates, the Pope noted. Societies are aging and "many nations or groups of nations lack a sufficient number of young people to renew their population," he wrote.

Attention has increasingly focused on the social and economic consequences of too few babies. Last Sunday the New York Times commented on the case of Ogama, a village in rural Japan that has declined to only eight elderly residents. Town members have decided to pack everything up and sell the site to a company that will turn it into a landfill.

Sixty years ago the village had around 30 households, each with eight to nine people. Ogama belongs to the municipality of Monzen, which has 140 villages, 40% of which have fewer than 10 households, mostly composed of elderly people, the article observed.

On Tuesday, Reuters reported that the Japanese government is considering allowing TV ads for matchmaking agencies, in the hope of encouraging marriage, and more children. Data from Japan's Health Ministry show that the average age of women on their first marriage is now 27.8, compared with 25.8 in 1988.

On Wednesday the Guardian newspaper of Britain reported on the plunging birthrate in Europe. The report came the day after the German government decided to increase financial incentives for couples to have more children. Measures include tax breaks, more nursery places and government funds for men to take time off after a baby's birth.

But more money may not be sufficient to solve the problem, the article commented. Germany already spends 3.1% of its gross domestic product on families and children, well above the 2.1% average for countries in the European Union.

All downhill

The increased funds came after opinion was shocked by official figures published in March. Those figures showed that last year between 680,000 and 690,000 babies were born in Germany. This was less than in the final year of World War II, commented Rolf Wenkel in an opinion article published March 16 by Deutsche Welle.

"[W]e've completely failed to react to the fact that Germany's birthrate has been galloping downhill for the last 30 years," contended Wenkel.

On Tuesday the Guardian published the results of a poll carried out in Britain showing that people feel forced to delay family life by career pressures and the growing difficulty of finding a partner. Around 20% of British women reaching the end of their fertile life are childless, according to the British Office of National Statistics. This compares with 10% in the 1940s. And in 2004 the fertility rate in the United Kingdom was 1.77 children per woman, well down from the 1960s peak of 2.95 children.

Commenting on the poll, Libby Brooks noted that another key reason cited for the low birthrate is that couples do not stay together in the same way as in the past. The "modern absolutes of autonomy and independence" may well be hindering the formation of stable marriages and childbearing, according to Brooks.

By contrast, France is doing relatively well. Reuters on April 26 reported that France's average of 1.9 children per woman is the second-highest rate in the European Union (after Ireland's level of 1.99). Even so, none of the 25 countries in the European Union meet the 2.1 level needed to maintain current population levels.

The French government wants a further increase in numbers of children. Last September Prime Minister Dominique de Villepin said the birthrate was insufficient to ensure a stable population and announced new incentives for having babies.

Long-term projections

Not surprisingly, population is forecast to decline in Europe. Details recently appeared in the bulletin Statistics in Focus (3/2006), a publication of Eurostat, the EU statistical agency.

The bulletin contains a diversity of forecasts, depending on how fertility levels evolve and how many immigrants are allowed into EU countries. Nevertheless, "in all variants deaths will outnumber births and positive net migration will postpone the population decrease only temporarily," the publication states.

The population will be notably older. In 2004 there was one elderly non-working person for every four persons of working age. By 2050 there would be about one inactive person for every two of working age. And the number of persons aged 80 and over is expected to nearly triple, rising from 18 million in 2004 to about 50 million in 2051.

Even relatively high levels of immigration will not solve the problem. Assuming positive net migration of around 40 million people over the period up to 2050, by that date the working age population of the European Union would have decreased by 52 million. The total population would have dropped by 7 million.

A recent book examined some of the implications of these changes. "The Baby Bust: Who Will Do the Work? Who Will Pay the Taxes?" (Rowman & Littlefield Publishers) is edited by Fred Harris.

In their chapter on Europe, Hans-Peter Kohler, Francesco Billari and José Antonio Ortega observe that the demographic changes will have profound social effects. Fewer siblings and increased childlessness diminishes the potential of family networks to provide social and economic support.

After a detailed analysis of the causes of low fertility, the authors express doubts over the success of government incentives to encourage more births. There is a positive relationship between reproductive behavior and a range of policies, but it is weak and takes time to have an impact.

Shrinking Russia

Low fertility is not limited to the European Union. In the first half of 2005 the Russian population shrank by 400,000, the London-based Financial Times reported April 21.

The number of children per woman plunged from 2.19 in 1986-7, to 1.17 in 1999. It has since risen to 1.3. The situation is worsened by a drop in marriage rates, and increased divorce. As well, Russian men have a life expectancy of just under 60 years. As a result, some forecast the population of 146 million in 2000 could fall to only 100 million by midcentury.

Even countries with historically high numbers of children are seeing birthrates drop dramatically. A few decades ago Mexican women on average had families of almost 7 children, but this is down to just above 2 nowadays, reported the Wall Street Journal on April 28.

Among other consequences, this fall in natality could reduce in the future the numbers of Mexicans entering the United States. Right now there are millions of Mexicans in their 20s and 30s looking for work. By 2050 the median age of Mexico's population, now 25, will rise to 42, reported the Journal, citing data from the U.N. Population Division. The United States now has a median age of 36, set to rise to 41 by midcentury.

In his message Benedict XVI noted that the causes of low birthrates are multiple and complex. But, while they are often economic and social, the "ultimate roots can be seen as moral and spiritual." There is, he added, a "disturbing deficit of faith, hope and, indeed, love." That's a deficit not readily fixed by economic policy.
ZE06050601
La ciencia ante el misterio de la vida
Entrevista con el filósofo Rodrigo Guerra López

MÉXICO, martes, 9 mayo 2006 (ZENIT.org-El Observador).-¿Qué es la vida humana? ¿Cómo y cuando se manifiesta? ¿Cuál es nuestra responsabilidad ante ella? Preguntas fundamentales cuando la vida humana para ser, cada día, más una creación de la tecnología que de Dios.

Precisamente por la importancia del tema, Zenit-El Observador entrevistó a Rodrigo Guerra López, director del Observatorio social del CELAM, miembro de la Academia Pontificia para la Vida, y organizador del II Coloquio Internacional «Vida humana: sus significados», realizado del 25 al 27 de abril de 2006 en la Universidad Panamericana, Ciudad de México.


--¿Por qué discutir los «significados» que posee la vida humana desde diversas perspectivas? ¿No basta el punto de vista de la filosofía o de la teología para comprenderla con radicalidad?

--Rodrigo Guerra: La vida humana es un fenómeno complejo. Por una parte la conciencia descubre de manera espontánea su valor intrínseco, su dignidad. Sin embargo, es necesario ampliar esta aproximación que tiene el hombre común para tratar de comprender mejor las razones que explican que el ser humano, gracias a su condición personal, no puede ser interpretado ni tratado como mera cosa, como mero objeto de uso. Las diversas ciencias que se ocupan de lo humano nos ayudan a apreciar aspectos de la complejidad que nos caracteriza. Las neurociencias, la biología molecular, la embriología, la biofilosofía, la bioética y la biojurídica son saberes que, desde distintas perspectivas, enriquecen la imagen que tenemos sobre el hombre. Sin embargo, los resultados de cada una de estas ciencias serían un conjunto heterogéneo y ecléctico si no existiera una antropología filosófica, y eventualmente teológica, que nos brinde un criterio de unidad sapiencial. El diálogo y la investigación interdisciplinar son impensables si la filosofía no cumple su papel de saber arquitectónico. La teología, por su parte, es imprescindible, cuando se entiende la racionalidad del acontecimiento cristiano, la racionalidad de la verdad como Revelación.

--¿Cuáles fueron los aportes más relevantes durante los tres días de discusión realizados en la Universidad Panamericana?

--Rodrigo Guerra: El Coloquio «Vida humana: sus significados» buscó crear un espacio para que particularmente las ciencias biomédicas, el derecho y la filosofía se dejasen interpelar entre sí. Tal vez la primera y más importante contribución que realizan eventos como éste, es el hacernos a todos los participantes muy concientes de la «humildad» con la que debemos afrontar el fenómeno de la vida humana.

Por ejemplo, luego de escuchar a científicos como Luis Benítez, del Centro Médico Nacional, o como Ricardo Tapia, del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, es difícil pensar que los problemas tradicionales de la teoría del conocimiento o de la antropología filosófica puedan ser discutidos con profundidad sin tomar en cuenta los datos que nos proveen actualmente las neurociencias.

Así mismo, luego de escuchar a María Elena Torres, del Gurdon Institute de la Universidad de Cambridge, es claro que una defensa de la dignidad de la vida humana a partir de la concepción no puede sino pasar por una atenta consideración de la genética y la epigenética contemporáneas.

Esto no significa que un asunto como la determinación personal del embrión humano sea una cuestión resoluble con un análisis empírico. El «ser persona» no se identifica unívocamente con ninguna configuración génica o morfológica particular. Lo que significa es que tenemos que recuperar la capacidad de hacer filosofía desde la biología, tal y como de hecho lo hizo en su momento Aristóteles.

--Usted acaba de ser nombrado miembro de la Academia Pontificia para la Vida: Esta actitud que usted describe, ¿es el enfoque que prevalece entre los miembros de esta institución eclesial? ¿El Magisterio de la Iglesia no constriñe de algún modo la libre investigación científica?

--Rodrigo Guerra: La Academia Pontificia para la Vida es una institución al servicio de la Iglesia que promueve la investigación científica rigurosa, la formación y la información sobre los desafíos contemporáneos que experimenta la vida humana. En ella, cada miembro con entera libertad, y de acuerdo a su especialidad, contribuye con sus aportes. En la última Asamblea realizada en Roma a finales del mes de febrero fue muy palpable que cada participante utiliza los métodos propios de su ciencia y los pone al servicio de la verdad sobre el hombre. En otras palabras, la Academia Pontificia para la Vida es un espacio de auténtica interacción de la razón con la fe. El dato de la fe no aplasta a la razón sino que le ofrece un horizonte de realización que por sí misma no podría alcanzar. Desde esta perspectiva, la fidelidad de los miembros de la Academia al Magisterio de la Iglesia es un gesto elemental de adhesión a la Verdad sobre Dios y sobre el hombre que gratuitamente se revela en Cristo. Sólo cuando la libertad se concibe autoreferencialmente esta actitud no cabe. Pero cuando se descubre que la propia estructura de la libertad demanda que la razón advierta y acepte la verdad, provenga de donde provenga, entonces se verifica la apertura a todos los factores de la realidad, incluso a aquella que nos rebasa.

--En ocasiones parece que la más reciente investigación biomédica se encuentra cerrada a la interpelación de la ética. Por ejemplo, muchos científicos dedicados a la embriología argumentan con vigor que la vida humana personal comienza con la implantación del embrión en el útero. ¿A qué se debe esto?

--Rodrigo Guerra. La resistencia de algunas personas, incluso científicos competentes, a la interpelación de la ética tiene varias causas. Una de las más importantes continúa siendo la vigencia del prejuicio «cientificista». Con este término quiero indicar la actitud anti-científica que consiste en considerar que las ciencias empíricas pueden dar razón total de la realidad total. Este prejuicio es un rasgo característico de la modernidad ilustrada, hoy en decadencia. En el caso del reconocimiento del embrión temprano como persona la investigación embriológica contemporánea aporta muchísimos datos nuevos que adecuadamente interpretados por la filosofía y la ética pueden colaborar a reargumentar el estatuto personal del embrión humano desde la concepción. Pienso, por ejemplo, en las investigaciones empíricas de Gardner, de Solter y especialmente de Magadalena Zernicka-Goetz… El reto consiste entonces en superar una visión ideológica y extracientífica que ha penetrado en algunos ambientes para que con rigor podamos dialogar y discutir estos y otros temas delicados.

--La ética padece también su propia crisis. ¿Será posible construir una ética y una bioética adecuada a la condición del hombre actual?

--Rodrigo Guerra: Muchas cosas han cambiado y están cambiando en la sociedad contemporánea. Sin embargo, soy de la opinión que es posible construir una ética y una bioética para nuestro tiempo si recuperamos la originalidad con la que se nos ofrece la experiencia moral en nuestras vidas. A este respecto, recuerdo con gran cariño y admiración a mi Profesor Tadeusz Styczen, quien aprendió de Karol Wojtyla a apreciar lo específico e irreductible de la vida moral, y, a partir de ahí, a construir una ética rigurosa que permita señalar con valentía que la persona humana, de cualquier tiempo y lugar, merece ser afirmada «propter seipsam», ¡por sí misma! y no usada como mero medio. Las investigaciones de Styczen, de Seifert, de Sgreccia, de Spaemman, y de muchos otros en este tema, han permitido desarrollar un personalismo ético, ontológicamente fundado, que puede renovar, en mi opinión, las teorías contemporáneas sobre la vida moral y sobre la bioética.
ZS06050911

Las encuestas se inclinan hacia la opción pro-vida en Estados Unidos
Según informa el sitio de la Conferencia Episcopal

WASHINGTON, martes, 9 mayo 2006 (ZENIT.org).- Las encuestas muestran que el apoyo a una decisión judicial clave para el aborto en estados Unidos está disminuyendo, según una agencia de los obispos de Estados Unidos.

Se trata de la conocida sentencia «Roe contra Wade», del Tribunal Supremo, que en 1973 estableció que la mayoría de las leyes contra el aborto en Estados Unidos violaban el derecho constitucional a la privacidad, con lo que anuló las leyes estatales que prohibían o restringían el aborto.

«Es un signo real de esperanza tanto para las mujeres como para los niños no nacidos», afirmó Deirdre McQuade, portavoz del Secretariado Pro-Vida de la Conferencia Episcopal, en un comunicado publicado en su web el pasado viernes.

Una encuesta Harris del 4 de mayo --que preguntó engañosamente sobre el apoyo a la sentencia «Roe contra Wade», como si esta decisión hiciera legal el aborto sólo durante los tres primeros meses de embarazo--, reveló que este apoyo ha caído en un 50% por primera vez en treinta años, según informó el sitio web de la Conferencia Episcopal.

La encuesta pone de manifiesto que el 44% de los estadounidenses desearían apoyar una ley en su propio estado similar a la de Dakota Sur, que prohíbe todos los abortos excepto aquellos que se practican para salvar la vida de la madre.

«Una encuesta de abril de 2006, realizada por Polling Company/WomanTrend, revela que el 54% de quienes apoyan el aborto legal lo limitan a las circunstancias extremas de violación, incesto y para salvar la vida de la madre», dijo McQuade.

«Un adicional 21% limitaría el aborto sólo al primer trimestre, una afirmación lejana a la licencia para abortar, establecida por la sentencia "Roe contra Wade", que permite el aborto prácticamente en cualquier situación, durante los nueves meses de embarazo», afirmó la portavoz.

En marzo, otra encuesta realizada por Zogby reveló un apoyo mayoritario a una mayor regulación del aborto, con leyes de consentimiento informado para las mujeres y leyes de notificación a los padres. El 69% es favorable a estas medidas para chicas menores de 17 años.
ZS06050910

Europa registra cada año un millón de abortos y un millón de rupturas familiares

 

El Instituto de Política Familiar (IPF) presentó ayer en Bruselas, ante el Parlamento Europeo, el informe sobre la 'Evolución de la Familia en Europa 2006'. Como principales conclusiones cabe destacar que cada 33 segundos un matrimonio se rompe en Europa, y cada 30 segundos un niño es abortado. El resulto es un millón de rupturas familiares y un millón de abortos anuales cada año en el territorio de la Unión Europea.

HAZTEOIR.ORG .- El IPF advierte que los indicadores poblacionales, de natalidad, de matrimonios, de conflictividad y ruptura familiar, de hogares, etc., se han agravado, y denuncia que la Unión Europea ha ignorado a la familia en los últimos años: a modo de ejemplo, de 95 Libros Verdes que ha elaborado desde el año 94 la Unión Europea sobre múltiples problemáticas, ninguno de ellos se ha realizado sobre la familia.

El informe del IPF ha sido realizado por un equipo multidisciplinar de expertos de distintas áreas como psicólogos, demógrafos, sexólogos, expertos en conciliación de vida laboral y familiar, etc y coordinado por Lola Velarde, presidente de la Red Europea del IPF.

La familia en Europa está enferma

Ésta es la principal conclusión que recoge de su informe el IPF. "Los indicadores de población, de natalidad, de matrimonios, de ruptura familiar y de hogares han empeorado sustancialmente en estos 25 años", señala Lola Velarde. Los datos del informe sobre 'Evolución de la Familia en Europa 2006' son elocuentes y concluyentes.

"El panorama de la familia en Europa se ha agravado de manera ciertamente preocupante: Europa es hoy un continente viejo -de hecho las personas mayores de 65 años ya superan a los jóvenes menores de 14 años-, cada vez nacen menos niños y además se produce un millón de abortos que la convierten - junto al cáncer- en la principal causa de mortalidad en Europa, con cada vez menos matrimonios y mas rotos - un millón de divorcios anuales-,y con los hogares vaciándose", añade.

Europa no presta atención a la familia

Eduardo Hertfelder, presidente del IPF en España, señala que si este panorama es preocupante, y que si "los problemas de la familia se han ido agravando año tras año y Europa empieza llamarse tristemente la 'Europa del millón- por su millón de divorcios y su millón de abortos anuales', lo más preocupante, es la dejación de la Unión Europea hacia la familia en este periodo", comprendido entre los años 1980 y 2005.

Hertefelder señala que "este abandono se ha traducido en no disponer de ninguna comisaría de Familia (hay 19 en la actualidad), ni de un Observatorio de Familia, ni siquiera de un Libro Verde de Familia, a pesar que desde el 1994, se han realizado 95 Libros Verdes".

España es uno de los países europeos que más porcentaje de jóvenes ha perdido en estos años

Algunas conclusiones del informe son:

I. La familia en Europa está enferma.

1. Europa es un continente viejo (uno de cada 6 europeos es mayor de 65 años)

Según el IPF, se han perdido más de 20 millones de jóvenes en 25 años pasando del 22% de la población al 16%. Por el contrario la población mayor de 65 años se ha incrementado en 17 millones de personas, lo que ha provocado un vuelco en la pirámide poblacional, estando ya invertida. 

España (con un 44% de disminución), Portugal (40%), e Italia (37%) son los países que más jóvenes (menores de 14 años) han perdido en este periodo.

Italia es el país con menos jóvenes: sólo uno de cada 7 italianos (el 14,2%)

Según el informe del IPF, además, estos jóvenes tienen ante sí un futuro poblacional preocupante.

Según las proyecciones de población,  Europa alcanzará un máximo poblacional en el 2.025 para iniciar el descenso. Mientras tanto, Estados Unidos ha crecido cuatro veces más que la UE desde 1994. A este ritmo, en 2.051 EE.UU. y la UE tendrían la misma población (unos 448 millones de habitantes).

España es uno de los tres países europeos que registran un 'índice de natalidad crítico'

2. En Europa cada vez nacen menos niños, a pesar del aumento de la población. 

En el año 2005 han nacido en le UE (ya formada por 25 países) 870.478 niños menos que en 1.982, lo que supone una reducción del 15,3%. Y han sido 365.000 niños menos en la UE (formada entonces por 15 naciones) que en el año 1.982 (una reducción del 8,5%).

Desde 1990 hasta 1995 la caída del número de nacimientos fue dramática, ya que descendió en más de 590.000 personas en le UE-25 y más de 370.000 personas en la UE-15. En este periodo la población se incrementó en más de 30 millones de personas, con algunas naciones europeas en situación de natalidad crítica. Grecia (1,29), España (1,32), Italia (1,34) son los países de la UE-15 con un índice de natalidad crítico.

Todos los países de la ampliación -a excepción de Chipre- no llegan a un índice de fecundidad de 1,3.

Europa registra un millón de abortos cada año, y España es uno de los cinco países con más abortos

Además, en Europa (UE-25) se produce un aborto cada 30 segundos, debido al millón de defunciones por abortos (995.976) anuales (2003).

Cada día 2.880 niños dejan de nacer en Europa (EU-25), lo que representa 120 abortos cada hora. Es decir, uno de cada 6 embarazos (17,2%) que se producen en Europa termina en aborto.

Francia (208.759), Reino Unido (195.483), Italia (133.000), Alemania (128.030) y España (79.788) son los 5 países de la UE-25 con más abortos, y representan el 75% de todos los abortos de la UE-25.

España es el país donde mas se han incrementado el número de abortos en los últimos 10 años, con un incremento del 75%, seguido de Bélgica con un 50% de incremento y Holanda con un 45%. Esto hace que el aborto sea, junto al cáncer, la primera causa de mortalidad en Europa.

Las europeas tienen los hijos cada vez más tarde: casi a los 31 años (30,84).

Las mujeres españolas son las que más tardan en ser madres

Son las mujeres españolas las que mas tarde tiene los hijos (30,84 años), seguidas de las de Irlanda (30,6), Holanda (30,4) y Dinamarca (30,1 años).

Por el contrario, es en los países de la ampliación, Lituania (27,1 años), Letonia (27,2), Eslovaquia (27,3) y Polonia (27,9) es donde las mujeres tiene hijos a edades mas tempranas.

Uno de cada tres niños europeos nacen ya fuera del matrimonio

3. Cada vez se producen menos matrimonios

En 24 años (1980-2004), el número  de matrimonios en la UE-25 ha descendido en más de 663.600 matrimonios, lo que representa una pérdida del 23,5% a pesar de que la población de la UE-25 aumentó en 31,1 millones en el mismo periodo (1980-2004). Los matrimonios se producen, además, a edades más tardías.

En apenas 23 años, los europeos han retrasado en casi 5 años la edad en la que empiezan a tener hijos (4,9 años las mujeres y 4,5 años los hombres), superando los 30 años los hombres y casi 28 años las mujeres (27,7 años).

En países como Dinamarca (32,3), Suecia (32,9)  las edades de acceso al matrimonio rondan los 33 años y los 31 años para las mujeres de Dinamarca (30,1) y Suecia (30,5). Además, uno de cada tres niños se tiene fuera del matrimonio (31,6 % en UE-25 y 32,8% en UE-15).

Esto representa que más de 1.300.000 niños nacen fuera del matrimonio (en UE-15), siendo ya en algunos países, la mitad de los hijos los que nacen fuera del matrimonio Suecia (55,4%),  Dinamarca (45,4%), Francia (45,2%) y Reino Unido (42,3%).

Grecia (4,9%), Chipre (3,3) e  Italia (14,9%) y Suiza (13,3) son los países con menor natalidad extramatrimonial
En 25 años (1980-2004) la natalidad extramatrimonial ha pasado del 9,6% al 32,8% (UE-15).

España es el tercer país de Europa en el que más han aumentado las rupturas matrimoniales

4. Explosión de la ruptura matrimonial

Las rupturas se han incrementado en 315.360 en 25 años (1980-2004), que representa un incremento del 50%. Portugal con un crecimiento del 89% es el país de la UE-15 donde más ha crecido la ruptura en los últimos 10 años (1995-2004), seguido de Italia (62%) y España (59%)

Además, han sido más de 10 millones de matrimonios en 15 años (UE-15). En tan solo 15 años (1990-2004) se han roto en Europa más de 10 millones de matrimonios (10.190.000), con más de 16 millones de niños afectados

La diferencia entre matrimonios y ruptura se ha reducido a la mitad. En 1980 la diferencia entre matrimonios producidos y la ruptura fue de 1.744.700. En 2004 la diferencia es de tan solo 1.040.402.

En Europa ya se rompe la mitad de los matrimonios que se producen

Se ha pasado, pues, de una relación de casi 4,6:1 en el año 80 (cada 4,6 matrimonios que se producían se rompía 1 matrimonio) a una relación 2,3:1  en el año 2004 (cada 2,3 matrimonios que se producen se rompen 1). Esto hace que por cada dos matrimonios que se producen en Europa se rompe uno.

Los hogares están cada vez más vacíos. Los hogares europeos están cada vez más vacíos estando la media ya por debajo de los 2,5 miembros. (2,4 miembros).

Eslovenia (3,1 miembros), Polonia (3,1), Chipre (3) y España (2,9) son los países con mayor numero de miembros por hogar. Por el contrario, Reino Unido (2,3), Finlandia (2,2), Dinamarca (2,2) y Alemania (2,1) son los países con menor número de miembros por hogar.

La Unión Europea ni siquiera cuenta con una Comisaría de Familia

II. Políticas familiares insuficientes

1. Algunos países europeos empiezan a apostar por la Familia con organismos de primer nivel. Tal es el caso de Alemania, Francia, Irlanda, Noruega, Hungría, Luxemburgo, Eslovenia, Bélgica, Eslovaquia, etc., que cuentan con Ministerios/Secretaría de Estado de la familias.

Sin embargo la Comisión Europea no cuenta con una Comisaría de Familia. A pesar de que la Comisión Europea cuenta con 19 comisarías, ninguna de ellas corresponde a la Familia, siendo tratado los asuntos relacionados con Familia en la comisaría de Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades.

La UE tampoco dispone de un Observatorio de la Familia, ni de un Libro Verde de la Familia. De los 95 libros verdes escritos desde 1984, ninguno de ellos se ha dedicado a la  Familia.

De cada 13 euros destinados a gastos sociales, la UE sólo dedica un euro a la familia

2. La familia cuenta, además, con muy poca dotación presupuestaria: De cada 13 euros que destina Europa a Gastos sociales, tan solo 1 euro lo dedica a Familia.

Europa destina de media el 28% del PIB a Gastos Sociales, pero con grandes diferencias entre naciones: Suecia destina el 32,5% del PIB, lo que duplica holgadamente a Estonia y a Letonia que tan solo dedican el 14,3% de su PIB a gastos sociales.

La UE, en cambio, tan sólo destina a la Familia el 2,2% del PIB, lo que representa tan solo el 7,8% de los gastos sociales (2003).

España es el país de Europa que menos ayuda a la familia

Hay, además, enormes diferencias entre países, ya que la divergencia es casi 5 veces mayor en el gasto en la Familia que en el resto de Gasto Social, lo que está provocando una importante 'desconvergencia' en materia social, siendo España el país de la UE-15 que menos ayuda a la familia.

Est está provocando familias europeas de primera y segunda categoría.

Una familia con dos hijos recibiría en Luxemburgo una prestación de 611€/mes, en Alemania de 308€/mes, en el Reino Unido de 270€/mes y en Austria de 256€/mes etc. Por el contrario, esa misma familia recibiría– y con muchas restricciones de renta- en España una prestación de 49€/mes, de 38€/mes en Chequia  y de 22€/mes en Polonia. Y las restricciones de renta son tan grandes que la mayoría de las familias de estas naciones (España, Chequia y Polonia) no tendrían acceso a esta ínfima prestación

La propuesta del IPF

El Instituto de Política Familiar ha señalado la necesuidad de "impulsar el desarrollo de políticas públicas con 'perspectiva de Familia' en Europa e implantar una verdadera y eficaz política integral de Familia de carácter universal". Según el IPF, esto se conseguirá con los siguientes ejes:

· Convertir a la Familia en una prioridad política.

· Incorporar la "perspectiva de Familia" en todas las actuaciones, políticas y programas de la Unión Europea.

· Promover la convergencia en las políticas familiares nacionales, evitando la discriminación entre países.

· Impulsar la igualdad de oportunidades entre las familias europeas, evitando discriminaciones por número de hijos, nivel de rentas, reparto de ingresos, etc.

Por ello, para el IPF, "la política integral de familia debe ser, de carácter Universal (dirigida a todas las familias) y no exclusivamente asistencial, que promocione a la familia como institución, fomentando la idea misma de la familia y promoviendo una cultura y ambiente favorable que permita a la familia afrontar el día a día, ayudando a los padres a tener los hijos que deseen, integrando de manera verdaderamente humana y constructiva sus distintos ámbitos de desarrollo laboral, familiar y personal, ayudando a superar las crisis familiares, reconociendo el derecho de los padres a educar a sus hijos, promoviendo la participación activa de padres y asociaciones y teniendo en cuenta, con medidas específicas, a las familias con determinadas necesidades."
 
El IPF señala la necesidad de que estas medidas sean implantadas "a través de organismos adecuados, dotaciones presupuestarias suficientes y planes y medias de apoyo a la familia":

1. Creando el 'Instituto para la Perspectiva de Familia' dentro de la Comisión Europea para promover la prioridad política de la Familia dentro los países de la Unión Europea y garantizar que toda la legislación europea contemple la Familia como base social y con unos derechos y funciones que deben ser respetados y promovidos.
 
2. Instando a los países miembros de la UE a la creación de un Ministerio de la Familia con suficiente capacidad organizativa y presupuestaria para desarrollar la promoción y protección de la Familia en Europa.

3. Elaborando un Libro Verde sobre la Familia en Europa que analice la problemática de la Familia, sus causas y consecuencias y proponga soluciones y alternativas a dicha problemática.

4. Promoviendo un Pacto Europeo sobre la Familia, entre partidos políticos, agentes sociales e instituciones familiares.

5. Poniendo en marcha de nuevo el Observatorio de la Familia, con participación social, que analice la situación y evolución de la Familia en Europa, asesorando, controlando y supervisando las medidas políticas que la afecten, asegurando que las políticas públicas se desarrollan con perspectiva de Familia.

6. Desarrollando campañas de sensibilización social y de promoción de un ambiente y cultura favorables a la Familia, revalorizando la infancia y la maternidad.

7. Incorporando en las Directivas europeas sobre medios de comunicación el criterio de respeto y promoción de la Familia, así como la creación de Consejos Audiovisuales Independientes que tengan como funciones, entre otras, la protección de los menores y la Familia. 

8. Instando a los Gobiernos a una redistribución mas equitativa de las prestaciones destinadas al concepto de Familia -actualmente es del 8% del total de las prestaciones sociales- incrementando gradualmente sus cuantías.

9. Promoviendo el establecimiento de objetivos de convergencia gradual entre las distintas naciones europeas en cuanto a la protección familiar, de forma que:

• Todos los países destinen, como mínimo, el 70% del % medio del P.I.B. de la UE dedicado a gasto social familiar, en 5 años.
* Todos los países promuevan la universalización de ayudas familiares en 5 años, o al menos,  como primer paso, establezcan límites (per cápita) que incluyan al 90% de las familias.
* Los países establezcan objetivos de convergencia fiscal en cuanto a la exención de impuestos a las ayudas familiares.
* Los países impulsen mecanismos de actualización con la inflación de las ayudas familiares.

10. Impulsando medidas de apoyo a la mujer embarazada y a la maternidad:

· Reducción del 50% IVA en una serie de productos básicos infantiles (de  higiene infantil como pañales jabones, cremas, toallas higiénicas, de alimentación como leches maternales, envases y biberones, cereales y alimentos infantiles preparados y de mobiliario infantil como cunas, sillas y cochecitos, portabebés, sillas para coche, etc.).

· Creación de Centros de Atención a la Mujer embarazada que ayuden a todas las madres, solteras o casadas, a tener sus hijos, con particular sensibilidad hacia las condiciones de las mujeres inmigrantes.

11. Potenciando la convergencia fiscal en Europa adaptándola a la perspectiva de Familia.

12. Promoviendo el permiso de paternidad de 4-6 semanas en los países de la Unión europea, en las mismas condiciones que el materno.

13. Impulsando el salario social para padres/madres que pidan excedencia para cuidar de sus hijos.

14. Impulsando medidas de ayuda universal a familias que atiendan a familiares mayores en su hogar.

15. Impulsando medidas preventivas para ayudar a superar las crisis familiares (según las recomendaciones del Consejo de Europa) y que ayuden a reducir la ruptura familiar en Europa.

· Actualización y puesta al día de las recomendaciones del Consejo de Europa (1974-1980).

· Instar a los países de la Unión Europea para la elaboración de una Ley de Prevención y Mediación Familiar.

16. Reconociendo la Educación como Derecho Fundamental Familiar (no servicio público):

· Deducción en el IRPF de los gastos en educación que efectúen las familias (libros, colegios, etc.).

· Incremento de la representación de los padres en los Consejos Escolares.

17.Creando el Portal de Internet "EuroFamilias" de servicios a las familias europeas.

Para más información:

· Pueden descargarse las versiones en tres idiomas (español, inglés y francés) de este informe desde la web internacional del IPF: www.ipfe.org

El Papa alienta a los médicos cristianos a defender la vida de los más indefensos
Mensaje al Congreso Mundial de la Federación de Asociaciones Médicas Católicas

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 16 mayo 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha enviado un mensaje a los médicos cristianos del mundo para alentarles a defender la vida de las personas más indefensas, en particular, la de los niños no nacidos, la de los ancianos y la de los enfermos terminales.

La exhortación forma parte de la carta que, en nombre del Papa, envío el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, al Congreso Mundial de la Federación de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), que se ha celebrado del 11 al 14 de mayo en Barcelona (www.fiamcbarcelona2006.org).

El lema de ese encuentro ha sido «Los médicos católicos y el desafío de la pobreza en la era de la globalización».

Dirigiéndose los mil participantes en el encuentro de Barcelona y a los 40.000 médicos asociados a la FIAMC en el mundo, el mensaje les invita «a tomar conciencia de la relación íntima entre el cuidado de la salud y la promoción de la persona humana, evitando aquella visión ambigua, reductiva o incluso ideológica de la salud que no tiene en cuenta todos los aspectos de la persona en su armónica y recíproca unidad».

«En efecto --aclara--, la altísima dignidad de la persona humana implica la responsabilidad grave de velar por la salud y el cuidado, sobre todo de quienes no son todavía capaces de defenderse, como en el caso de los niños no nacidos, o de quienes ya no pueden valerse por sí mismos, como los ancianos y los enfermos terminales».

En segundo lugar, el mensaje recuerda a los médicos católicos que «para servir a la salud con fidelidad y respeto de la dignidad humana, es necesario fijar la mirada en Cristo, que asumió la humanidad doliente con sus enfermedades y límites, transfigurando su rostro en la resurrección».

«Siguiendo su ejemplo --subraya--, todo cristiano está llamado a acercarse con misericordia a los enfermos, consciente de que sirve a Cristo mismo».

Por este motivo, el Papa «invita una vez más a promover iniciativas en el campo de la sanidad, encaminadas a sensibilizar a tantos hombres y mujeres de buena voluntad para que, como buenos samaritanos, asistan con generosidad fraterna a quienes se encuentran sumidos en la pobreza o la marginación».
ZS06051606


«El Código da Vinci», una oportunidad para mostrar el verdadero rostro de la Iglesia


PARÍS, lunes, 15 mayo 2006 (ZENIT.org).- Con motivo de la presentación del filme inspirado en el libro «El Código da Vinci», de Dan Brown, el próximo 17 de mayo, el semanario francés «Famille Chrétienne» prepara su réplica y lanza cuatro números gratuitos. «Se nos ha dado una oportunidad para mostrar el verdadero rostro de la Iglesia», afirma el director de la publicación.

En esta entrevista, Philippe Oswald revela además las conclusiones de un sondeo sobre la Iglesia en Francia y el impacto del libro de Dan Brown, cuyos resultados han sido publicados en el número del 13 de mayo de la revista que dirige.

--Con motivo del estreno de la película «El Código da Vinci», ustedes publican un sondeo del Instituto IPSOS. ¿Qué destacaría de los resultados?

--P. Oswald: De cada 10 personas (sin distinción de categorías) encuestadas en Francia por IPSOS sobre Cristo y su Iglesia, 3 piensan que Jesús ciertamente o probablemente nunca existió; 1 juzga que es un impostor; sólo 2 afirman su naturaleza divina; 7 estiman que no cambia en nada su vida; 8 piensan que la Iglesia es una invención de los hombres… Es inútil subrayar que este resultado confirma el alejamiento creciente de los franceses de la fe y de la simple cultura cristiana.

En la muestra de mil personas encuestadas, el 21% ha leído y el 47% ha oído hablar de la novela «El Código da Vinci». Sumando las dos, el 68% de personas sondeadas, más de dos tercios, tienen más o menos idea de lo que se trata. ¡Evidentemente es un índice considerable! Ahora bien, el sondeo ha constatado diferencias inquietantes entre los que han leído u oído hablar de la novela y los que no tienen ni idea de su contenido: por ejemplo, cerca de la mitad (48%) de los lectores del libro no ven en Jesús más que a un hombre, contra menos de un tercio (29%) de los que no lo han leído. Los lectores del libro han sido inducidos a pensar que Jesús no resucitó (entre ellos el índice de los que niegan la resurrección es de un 10,7 % superior con respecto a los que no conocen la novela). También han dejado de pensar que la Iglesia tiene un papel positivo, en un 14 % más que los que desconocen el libro. Más de una cuarta parte (26,4 %) de los que no han leído el libro piensan que María Magdalena era la mujer o la amante de Jesús: esta cifra es ya de por sí impresionante. Pero de quienes han leído el libro, cerca de la mitad (48,3 %) ¡llegan a esta conclusión! ¿Esto no es como para que la Iglesia haga un examen de conciencia?

--¿Cómo se explica la pasión por este filme y por la trama detectivesca inventada por Dan Brown?

--P. Oswald : Monseñor Angelo Amato, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, explica el extraño éxito de una novela empecinadamente anticristiana como "El Código da Vinci" por «la extrema pobreza cultural de una buena parte de los cristianos que, a menudo, no saben dar razón de su esperanza».

Ciertamente «El Código da Vinci» es un «thriller» lleno de golpes de efecto. Pero su éxito sigue siendo «extraño», si se considera el número de inverosimilitudes que acumula, no sólo respecto a la Iglesia sino en cuanto a la historia en general, incluida la del arte (lo que cuenta, sobre Leonardo da Vinci, pretendidamente afiliado a un «priorato de Sión», fundado en realidad por un «iluminado» en... 1956, debería hacerle perder toda credibilidad). Dicho esto, el apasionamiento se explica también por la afición de las masas a la teoría del complot, y el desafío creciente a las religiones, que afecta también al cristianismo, y que tiene particular enganche entre los viejos prejuicios contra la Iglesia católica, supuestamente «totalitaria» por el hecho de estar jerarquizada. Es más, la Iglesia tiene la osadía de advertir persistentemente sobre los comportamientos morales.

Las tomas de postura del magisterio a favor del respeto incondicional a la vida, desde la concepción hasta la muerte, o del matrimonio heterosexual e indisoluble, atraen a priori el desafío o el rechazo. Pero de todos modos la Iglesia «se salva» para una mayoría de personas encuestadas, hayan leído o no el libro, por su empeño humanitario. Al menos, así interpretamos el 63% de respuestas positivas y muy positivas del conjunto de personas interrogadas (pero con el déficit de simpatía de 14 puntos ya señalado por parte de los lectores de «El Código da Vinci», en comparación con los que no han oído hablar del libro).

--Como director de la redacción de un semanario familiar católico, ¿por qué le parece tan importante informar sobre los aspectos controvertidos de la historia de Dan Brown?

P. Oswald : Dentro de unos días, el 17 de mayo, la manipulación de la novela «El Código da Vinci» tendrá un alcance nuevo con el estreno, en Cannes, de la película que se inspira en ella. Las elucubraciones de Dan Brown sobre los supuestos «secretos» de la Iglesia, la persona de Jesús, sus relaciones con María Magdalena, «la invención» del cristianismo por el emperador Constantino, o las oscuras intenciones atribuidas al Opus Dei, tendrán un impacto redoblado en los espectadores que no tienen, en su mayoría, sino una vaga idea de la religión católica. Sería para descorazonarse. Pero también se puede decir que se nos ofrece una oportunidad de mostrar el verdadero rostro de la Iglesia. No sólo ésta no tiene nada que ocultar, sino que se pone al descubierto para anunciar la salvación en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Por otra parte, nuestro sondeo revela también que si el 30% de las personas que leyeron el libro creen que su fundamento es «más bien verdadero», el 30% lo juzga «completamente falso». Sin prejuzgar el efecto que producirá el filme, este «empate» ¿no abre pistas para una estrategia de comunicación, o mejor de evangelización?

Nosotros hemos concebido nuestra réplica a «El Código da Vinci» en el espíritu del judo --este deporte de combate no violento, que consiste en devolver contra él la fuerza del adversario--. Consiste en un serial de cuatro números (13, 20, 27 de mayo y 4 de junio) con encuestas, entrevistas, crónicas, etc.

Se puede recibir gratuitamente, a petición, en el sitio www.davincicode-laverite.com.
ZS06051501

Envía esta noticia a un amigo

TOP

¿La Iglesia ha demonizado el sexo y despreciado a la mujer?
Entrevista al profesor Manfred Hauke, presidente de la Sociedad Mariológica Alemana

LUGANO, lunes, 29 mayo 2006 (ZENIT.org).- ¿La Iglesia es tan misógina como sostiene Dan Brown, en la novela «El Código da Vinci»?

A esta pregunta responde en esta entrevista concedida a Zenit Manfred Hauke, sacerdote, profesor de Teología Dogmática de la Facultad de Teología de Lugano y presidente de la Sociedad Mariológica Alemana.

--¿Es verdad que la Iglesia ha demonizado el pentáculo, símbolo de Venus?

--Manfred Hauke: Este un típico ejemplo de la falta de credibilidad histórica de la novela, a pesar de que el autor sostenga: «Todas las descripciones de obras de arte y arquitectónicas, de documentos y rituales secretos contenidas en esta novela corresponden a la verdad». Basta consultar los diccionarios adecuados para verificar que ya los datos básicos no casan para nada con lo que él sostiene sobre el pentáculo [estrella de cinco puntas inscrita en un círculo].

No parece que se conozca con exactitud el origen del signo, aunque hay testimonio histórico desde 2000 A.C., en Egipto. No parece evidente una conexión astronómica con el planeta Venus. Los pitagóricos usaban el pentáculo como signo salvífico, que relacionaban con la propia «salud». Partiendo de esta tradición, el pentáculo se convierte, desde el siglo XVI, en un símbolo de los médicos y es relacionado por Cornelio a Lapide con las cinco heridas de Cristo.

En el ejército bizantino (por tanto ya en la Iglesia del primer milenio), los combatientes de vanguardia llevaban pequeños escudos con el «pentalpha» (un pentáculo tricolor), como signo de «salvación». Si la Iglesia antigua «de los primeros siglos» hubiera hecho del pentáculo un símbolo demoníaco, tal uso no hubiera sido posible. Por otra parte, el pentáculo aparece nada menos que como signo mágico y apotropaico (capaz de alejar los espíritus malignos) en la gnosis antigua y en la cábala judía de la Edad Media. A este contexto se remonta su relación con el ocultismo moderno.

Por tanto, no tienen ningún serio fundamento la idea sostenida por Brown de que la Iglesia habría alterado, con calculada malicia, el símbolo de la diosa Venus en el signo del diablo. El autor reivindica expresamente para sí la fantasía, pero, en una novela que pretende ser histórica, esta no es una justificación a priori para cualquier extravagancia, sino que concierne sólo a la creatividad de la trama de los hechos, los cuales deben ser en cambio narrados con la más rigurosa compatibilidad y coherencia con el real marco histórico-cultural.

--Más seria parece sin embargo la acusación contra la Iglesia a causa de la caza de brujas.

-