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A continuación diversos documentos interesantes acerca de aborto para todos aquellos que se interesan en el tema.
Zenit.org - ROMA, martes, 28 enero 2006
Bióloga molecular y profesora de Bioética en la Facultad de Medicina de la
Universidad del Sacro Cuore (Roma), la doctora Anna Giuli ha publicado un
volumen bajo el título «Inicio de la vida humana individual. Bases biológicas e
implicaciones bioéticas» («Inizio della vita umana individuale. Basi biologiche
e implicazioni bioetiche», Edizioni ARACNE).
Por la actualidad y el debate que el tema suscita en la sociedad –y las
consecuencias que ya acarrea--, Zenit ha conversado con la especialista.
¿Cuándo comienza la vida?
Dra. Giuli: Un nuevo individuo biológico humano, original respecto a todos
los ejemplares de su especie, inicia su ciclo vital en el momento de la
penetración del espermatozoide en el ovocito. La fusión de los gametos masculino
y femenino (llamada también singamia) marca el paso generacional, esto es, la
transición entre los gametos –que pueden considerarse «un puente» entre las
generaciones-- y el organismo humano neo-formado. La fusión de los gametos
representa un evento crítico de discontinuidad porque marca la constitución de
una nueva individualidad biológica, cualitativamente diferente de los gametos
que la han generado.
En particular, la entrada del espermatozoide en el ovocito provoca una serie de
acontecimientos, estimables desde el punto de vista bioquímico, molecular y
morfológico, que inducen la activación de una nueva célula –el embrión
unicelular-- y estimulan la primera cascada de señales del desarrollo
embrionario; entre las muchas actividades de esta nueva célula, las más
importantes son la organización y la activación del nuevo genoma, que ocurre
gracias a la actividad coordinada de los elementos moleculares de origen materno
y paterno (fase pronuclear).
El nuevo genoma está, por lo tanto, ya activo en el estadio pronuclear asumiendo
de inmediato el control del desarrollo embrionario; ya en el estadio de una sola
célula (zigoto) se empieza a establecer cómo sucederá el desarrollo sucesivo del
embrión y la primera división del zigoto influye en el destino de cada una de
las dos células que se formarán; una célula dará origen a la región de la masa
celular interna o embrioblasto (de donde derivarán los tejidos del embrión) y la
otra al trofoblasto (de donde derivarán los tejidos involucrados en la nutrición
del embrión y del feto). La primera división del zigoto influye, por lo tato, en
el destino de cada célula y, en definitiva, de todos los tejidos del cuerpo.
Estas evidencias aclaran que no es posible dejar espacio a la idea de que los
embriones precoces sean un «cúmulo indiferenciado de células».
Algunos fenómenos, como la posibilidad de formar los gemelos monozigóticos
durante las primeras fases del desarrollo embrionario, no anulan la evidencia
biológica de la individualidad establecida en la fusión de los gametos, en todo
caso sacan a la luz la capacidad de compensación de eventuales daños o errores
en el programa de evolución embrionaria. El embrión humano precoz es un sistema
armónico en el que todas las partes potencialmente independientes funcionan
juntas para formar un único organismo.
En conclusión, de los datos de la biología hasta hoy disponibles se evidencia
que el zigoto o embrión unicelular se constituye como una nueva individualidad
biológica ya en la fusión de los dos gametos, momento de ruptura entre la
existencia de los gametos y la formación del nuevo individuo humano. Desde la
formación del zigoto se asiste a un constante y gradual desarrollo del nuevo
organismo humano que evolucionará en el espacio y en el tiempo siguiendo una
orientación precisa bajo el control del nuevo genoma ya activo en el estadio
pronuclear (fase precocísima del embrión unicelular).
Para ver la entrevista completa
www.es.catholic.net/abogadoscatolicos/449/853/articulo.php?id=28291
TRADICIONAL ENCUENTRO DE CUARESMA CON EL CLERO DE ROMA
CIUDAD DEL VATICANO, 3 MAR 2006 (VIS) - Ayer, en el Aula de las Bendiciones, el Santo Padre celebró el encuentro tradicional al principio de la Cuaresma con el clero de la diócesis de Roma en el que participaron junto al cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa para esa ciudad, los obispos auxiliares y más de 800 sacerdotes que llevan a cabo su misión en las 337 parroquias romanas.
Benedicto XVI no pronunció un discurso, prefiriendo en cambio, responder a las preguntas de los párrocos de la capital. El encuentro duró alrededor de dos horas y se abrió con un recuerdo de don Andrea Santoro, el sacerdote romano asesinado en Trebisonda (Turquía).
El Papa pidió a los sacerdotes de Roma que prestasen una "atención especial" a la situación de las familias de la capital y habló de la defensa de la vida recordando que "sobre todo en Cuaresma debemos reafirmar nuestra vocación que es una opción fundamental por la vida" y recordó, en este contexto la encíclica Evangelium Vitae, de Juan Pablo II.
Benedicto XVI habló también de la oportunidad de abrir una reflexión sobre el papel, también institucional, de la mujer en la Iglesia y citó los ejemplos de Madre Teresa de Calcuta, de Santa Catalina de Siena, Santa Brígida y Santa Hildegarda que dieron una aportación extraordinaria a la vida eclesial.
A lo largo del encuentro, el Santo Padre, se refirió varias veces a los coloquios que ha sostenido con los obispos de África y afirmó que somos deudores de ese continente para transmitirle una fe alegre y viva.
El Papa citó también su encíclica "Deus caritas est", para dirigir palabras de agradecimiento a cuantos, como testigos del amor cristiano se dedican al servicio de los demás, sobre todo de los pobres y los enfermos y recalcó que el "sentido último de la Cruz" era el ofrecimiento de la propia vida por los demás.
AC/CLERO/ROMA VIS 060303 (330)
Aborto y depresión (II)
Obispos de Estados Unidos: Los políticos católicos deben defender la vida
Statement on Responsibilities of Catholics in Public Life

March 10, 2006
Cardinal William H. Keeler
Chairman, USCCB Committee on Pro Life Activities
Cardinal Theodore E. McCarrick
Chairman, USCCB Task Force on Catholic Bishops and Catholic Politicians
Bishop Nicholas DiMarzio
Chairman, USCCB Committee on Domestic Policy
A recent public statement by 55 Catholic and Democratic members of the House of
Representatives offers an opportunity to address several important points about
the responsibilities of Catholics in public life.
We welcome this and other efforts that seek to examine how Catholic legislators bring together their faith and their policy choices. As the Catholic bishops of the United States said in our June 2004 statement, "Catholics in Political Life":
We need to do more to persuade all people that human life is precious and human dignity must be defended. This requires more effective dialogue and engagement with all public officials, especially Catholic public officials. We welcome conversation initiated by political leaders themselves.
Therefore, we welcome the Representatives’ recognition that Catholics in public life must act seriously and responsibly on many important moral issues. Our faith has an integral unity that calls Catholics to defend human life and human dignity whenever they are threatened. A priority for the poor, the protection of family life, the pursuit of justice and the promotion of peace are fundamental priorities of the Catholic moral tradition which cannot be ignored or neglected. We encourage and will continue to work with those in both parties who seek to act on these essential principles in defense of the poor and vulnerable.
At the same time, we also need to reaffirm the Catholic Church’s constant teaching that abortion is a grave violation of the most fundamental human right – the right to life that is inherent in all human beings, and that grounds every other right we possess. Pope John Paul II’s apostolic exhortation on the vocation and mission of the laity, Christifideles Laici, which the Representatives’ statement cites, declares:
The inviolability of the person which is a reflection of the absolute inviolability of God fínds its primary and fundamental expression in the inviolability of human life. Above all, the common outcry, which is justly made on behalf of human rights -- for example, the right to health, to home, to work, to family, to culture -- is false and illusory if the right to life, the most basic and fundamental right and the condition for all other personal rights, is not defended with maximum determination…. The human being is entitled to such rights, in every phase of development, from conception until natural death; and in every condition, whether healthy or sick, whole or handicapped, rich or poor (# 38).
While it is always necessary to work to reduce the number of abortions by providing alternatives and help to vulnerable parents and children, Catholic teaching calls all Catholics to work actively to restrain, restrict and bring to an end the destruction of unborn human life.
As the Church carries out its central responsibility to teach clearly and help form consciences, and as Catholic legislators seek to act in accord with their own consciences, it is essential to remember that conscience must be consistent with fundamental moral principles. As members of the Church, all Catholics are obliged to shape our consciences in accord with the moral teaching of the Church.
As bishops, we too are bound by our own consciences to teach faithfully and to recommit ourselves to continued reflection and discussion on how Catholic faith and public service can work together to promote human life and dignity and advance the common good. Through dialogue, especially the irreplaceable dialogue between Catholic political leaders and their own bishops, we hope to promote a better understanding of how the Church’s teaching on human life and dignity challenges us all.
Países latinoamericanos preparan el Día del Niño por Nacer
La Iglesia en Venezuela celebra la semana por la vida
El Tiempo
Abril 2 de 2006
En 'Sala de Redacción', Florence Thomas y Monseñor Fabián Marulanda debatieron
sobre el aborto
Para ella, si no hay amor de madre, cabe la posibilidad de abortar. Para el prelado, "ni el amor ni el deseo convierten a un hijo en persona".
¿La ley de Dios está por encima de la ley humana? ¿A quién se debe juzgar: a la mujer o al violador? ¿Una pareja de homosexuales puede criar a un niño al igual que lo puede hacer una madre y una abuela en un mismo hogar?
Estas fueron algunas de las reflexiones que quedaron después del álgido debate que se emitió anoche en el programa Sala de Redacción, de Citytv, entre dos personajes que a menudo no se ven en un mismo recinto: la feminista Thomas y al Secretario General del Episcopado colombiano.
Sus posiciones radicales sobre aborto y homosexuales mostraron el profundo debate que se da en el país. Estas discusiones han tomado relevancia debido a las fuertes campañas que están haciendo los grupos llamados "pro vida" y los que están de acuerdo con la despenalización.
De hecho, el debate también se ha calentado por denuncias de la abogada Mónica Roa (quien interpuso la demanda en la Corte) según las cuales, en colegios del país están "obligando a los niños a escribir cartas en contra de la práctica para mandarlas al tribunal". Asegura, que han llegado 31.000 misivas. La manipulación de los menores es negada por los promotores de la iniciativa.
El próximo miércoles, la Corte comenzará el estudio de la demanda que pretende despenalizar el aborto. Este año, 19 entidades, organismos e incluso hasta la Primera Dama de la Nación entregaron sus conceptos sobre el tema. Estos fueron requeridos por el magistrado.
Cabe recordar que el 7 de diciembre pasado, el alto tribunal se inhibió de analizar el caso al considerar que hubo fallas en las demandas. Aunque comience el análisis no se cree que haya un fallo y se estima que el tema sea retomado después de Semana Santa.
En el Congreso, por su parte, se están tramitando leyes para las uniones entre personas del mismo sexo.
Bogotá, abril del 2006.
HONORABLE MAGISTRADO
Manuel José Cepeda
CORTE CONSTITUCIONAL
E.S.D
REF: expediente D-6238. Demanda de inconstitucionalidad contra los artículos 122, 123, 124 del Código Penal.
Yo, de nombre___________________________________,como ciudadano colombiano, mayor de edad, domiciliado en ________________ e identificado con cédula de ciudadanía No. ______________________ de _______________, haciendo uso del derecho consagrado en el artículo 242-1 de la Constitución Política y el artículo 7 del decreto 2067 de 1991, dentro del término legal estipulado, presento a ustedes intervención ciudadana solicitándoles se declare la constitucionalidad y exequibilidad total de los artículos 122, 123, 124 del Código Penal, que tipifican el delito del aborto, al considerarlos normas adaptadas a la constitución.
Mi solicitud se fundamenta en el artículo 11 de la Constitución Política y en la sentencia C-133/94 proferida por la Corte Constitucional que establece. "Es deber de las autoridades públicas, asegurar el derecho a la vida de todas las personas" y obviamente el amparo comprende la protección de la vida durante el proceso de formación y desarrollo, por tanto la vida del ser humano en el vientre materno encarna un valor fundamental por la esperanza de su existencia como persona y por su estado de indefensión manifiesto que requiere de la especial protección del Estado.
Aunque el aborto ocurre en muchas veces en situaciones de verdadera angustia y desesperación, como las relacionadas con la salud de la madre, la violación de la integridad de la mujer o las condiciones de salud y vida del niño que está por nacer, estas circunstancias no pueden nunca quitar a la vida su carácter inviolable, y el Estado estará siempre en la obligación de protegerla.
Si bien tiene la mujer, derecho a que sea protegida su libertad individual, esta libertad no podrá convertirse nunca en el derecho de acabar con la vida de otro ser humano. Mucho menos puede el Estado legitimar esa libertad de los más fuertes contra los débiles, al reconocer como un derecho, la eliminación deliberada de una vida humana inocente. Un delito como el aborto no puede ser reconocido por el Estado como derecho.
Por esto solicito entonces a ustedes desestimar todas las peticiones de la demanda, declarando la constitucionalidad total de las normas demandadas.
Sírvase reconocerme personería ciudadana para actuar dentro del proceso y apoyar la constitucionalidad total de las normas demandadas.
Sírvase reconocerme personería ciudadana para actuar dentro del proceso y apoyar la constitucionalidad de los artículos 122, 123, 124 de la ley 599 del 2000.
Respetuosamente,
_______________________________
Código: ZSI06042903
Fecha publicación: 2006-04-29
«¿Quién o qué es el embrión humano?»
Declaración de la Academia Pontificia para la Vida
CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 29 abril 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la declaración final del congreso organizado por la Academia Pontificia parta la Vida sobre «El embrión humano en la fase de la preimplantación». Este documento fue publicado en la edición italiana del «L´Osservatore Romano» el 23 de marzo de 2006.
* * *
Con ocasión de su XII asamblea general, la Academia pontificia para la vida ha
celebrado un congreso internacional sobre el tema: «El embrión humano en la fase
de la preimplantación. Aspectos científicos y consideraciones bioéticas». Al
final de los trabajos, la Academia pontificia para la vida desea ofrecer a la
comunidad eclesial y a la sociedad civil en su conjunto algunas consideraciones
sobre lo que fue objeto de su reflexión.
1. A nadie escapa que gran parte del debate bioético contemporáneo, sobre todo
durante los últimos años, se ha centrado en la realidad del embrión humano, ya
sea considerado en sí mismo ya en relación a la actuación de los demás seres
humanos con respecto a él. Eso se explica bien teniendo en cuenta que las
múltiples implicaciones (científicas, filosóficas, éticas, religiosas,
legislativas, económicas, ideológicas, etc.) vinculadas a estos ámbitos acaban
inevitablemente por catalizar diferentes intereses, así como por atraer la
atención de quienes buscan un obrar ético auténtico.
Por eso, resulta ineludible afrontar una cuestión fundamental: «¿Quién o qué es
el embrión humano?», para poder derivar de una respuesta fundada y coherente a
esa pregunta criterios de acción que respeten plenamente la verdad integral del
embrión mismo.
Con ese fin, según una correcta metodología bioética, es necesario ante todo
dirigir la mirada a los datos que pone a nuestra disposición la ciencia más
actualizada, permitiéndonos conocer con gran detalle los diversos procesos a
través de los cuales un nuevo ser humano inicia su existencia. Esos datos
deberán ser sometidos luego a la interpretación antropológica, con el fin de
poner de relieve sus significados y sus valores emergentes, a los cuales, por
último, es preciso hacer referencia para derivar las normas morales del obrar
concreto, de la praxis operativa.
2. Así pues, a la luz de los logros más recientes de la embriología se pueden
establecer algunos puntos esenciales reconocidos universalmente:
a) El momento que marca el inicio de la existencia de un nuevo «ser humano» está
constituido por la penetración del espermatozoide en el oocito. La fecundación
impulsa toda una serie de acontecimientos articulados y transforma la célula
huevo en «cigoto». En la especie humana entran dentro del oocito el núcleo del
espermatozoide (incluido en la cabeza) y un centríolo (el cual desempeñará un
papel decisivo en la formación del huso mitótico en el acto de la primera
división celular); la membrana plasmática queda fuera. El núcleo masculino sufre
profundas modificaciones bioquímicas y estructurales que dependen del citoplasma
ovular y que van a predisponer la función que el genoma masculino comenzará
inmediatamente a desarrollar. En efecto, se asiste a la descondensación de la
cromatina (inducida por factores sintetizados en las últimas fases de la
ovogénesis) que hace posible la transmisión de los genes paternos.
El oocito, después del ingreso del espermatozoide, completa su segunda división
meyótica y expulsa el segundo glóbulo polar, reduciendo su genoma a un número
haploide de cromosomas con el fin de reconstituir, juntamente con los cromosomas
llevados desde el núcleo masculino, el cariotipo característico de la especie.
Al mismo tiempo, lleva a cabo una «activación» desde el punto de vista
metabólico con vistas a la primera mitosis.
Siempre es el ambiente citoplasmático del oocito el que lleva al centríolo del
espermatozoide a duplicarse, constituyendo así el centrosoma del cigoto. Ese
centrosoma se duplica con vistas a la constitución de los microtúbulos que
compondrán el huso mitótico.
Los dos set cromosómicos encuentran el huso mitótico ya formado y se disponen en
el ecuador en posición de metafase. Siguen las demás fases de la mitosis y al
final el citoplasma se divide y el cigoto da vida a los primeros dos
blastómeros.
La activación del genoma embrional es probablemente un proceso gradual. En el
embrión unicelular humano ya son activos siete genes; otros se expresan en el
paso de la fase de cigoto a la de dos células.
b) La biología, y más en particular la embriología, proporcionan la
documentación de una dirección definida de desarrollo: eso significa que el
proceso está «orientado» -en el tiempo- en la dirección de una progresiva
diferenciación y adquisición de complejidad y no puede retroceder a fases ya
recorridas.
c) Otro punto ya adquirido con las primerísimas fases del desarrollo es el de la
«autonomía» del nuevo ser en el proceso de autoduplicación del material
genético.
d) También están estrechamente relacionados con la propiedad de la «continuidad»
las características de «gradualidad» (el paso, necesario en el tiempo, de una
fase menos diferenciada a la más diferenciada) y de «coordinación» del
desarrollo (existencia de mecanismos que regulan en un conjunto unitario el
proceso de desarrollo). A estas propiedades -al inicio casi olvidadas en el
debate bioético- cada vez se les da mayor importancia en los últimos tiempos, a
causa de los logros positivos que la investigación ofrece sobre la dinámica del
desarrollo embrional incluso en la fase de «mórula» que precede a la formación
de blastocito. El conjunto de estas tendencias constituye la base para
interpretar el cigoto ya como un «organismo» primordial (organismo monocelular)
que expresa coherentemente sus potencialidades de desarrollo a través de una
continua integración primero entre los diversos componentes internos y luego
entre las células a las que da lugar progresivamente. La integración es tanto
morfológica como bioquímica. Las investigaciones que se están llevando a cabo
desde hace ya algunos años no hacen más que aportar nuevas «pruebas» de estas
realidades.
3. Esos logros de la embriología moderna necesitan ser sometidos al análisis de
la interpretación filosófico-antropológica para poder percibir los grandes
valores que todo ser humano, aunque sea en la fase embrional, lleva consigo y
expresa. Por consiguiente, se trata de afrontar la cuestión fundamental del
status moral del embrión.
Es sabido que, entre las diversas propuestas hermenéuticas presentes en el
debate bioético actual, se han indicado varios momentos del desarrollo embrional
humano a los cuales unir la atribución al mismo de un status moral, a menudo
aduciendo razones fundadas en criterios «extrínsecos» (es decir, partiendo de
factores externos al embrión mismo). Pero ese modo de proceder no es idóneo para
identificar realmente el status moral del embrión, dado que todo posible juicio
acaba por basarse en elementos totalmente convencionales y arbitrarios.
Para poder formular un juicio más objetivo sobre la realidad del embrión humano
y, por tanto, deducir indicaciones éticas, es preciso más bien tomar en cuenta
criterios «intrínsecos» al embrión mismo, comenzando precisamente por los datos
que el conocimiento científico pone a nuestra disposición. A partir de ellos se
puede afirmar que el embrión humano en la fase de la preimplantación es: a) un
ser de la especie humana; b) un ser individual; c) un ser que posee en sí la
finalidad de desarrollarse en cuanto persona humana y a la vez la capacidad
intrínseca de realizar ese desarrollo.
¿De todo ello se puede concluir que el embrión humano en la fase de la
preimplantación ya es realmente una persona? Es obvio que, tratándose de una
interpretación filosófica, la respuesta a esta pregunta no es de «fe definida» y
permanece abierta, en cualquier caso, a ulteriores consideraciones.
Con todo, precisamente a partir de los datos biológicos de los que se dispone,
consideramos que no existe ninguna razón significativa que lleve a negar que el
embrión es persona ya en esta fase. Naturalmente, eso presupone una
interpretación del concepto de persona de tipo substancial, es decir, referida a
la misma naturaleza humana en cuanto tal, rica en potencialidades que se
expresarán a lo largo de todo el desarrollo embrional y también después del
nacimiento.
En apoyo de esta posición, conviene observar que la teoría de la animación
inmediata, aplicada a todo ser humano que viene a la existencia, resulta
plenamente coherente con su realidad biológica (así como en «substancial»
continuidad con el pensamiento de la Tradición). «Porque tú mis riñones has
formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas
maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente»,
dice el Salmo (Sal 139, 13-14), refiriéndose a la intervención directa de Dios
en la creación del alma de todo nuevo ser humano.
Además, desde el punto de vista moral, por encima de cualquier consideración
sobre la personalidad del embrión humano, el simple hecho de estar en presencia
de un ser humano (y sería suficiente incluso la duda de encontrarse en su
presencia) exige en relación con él el pleno respeto de su integridad y
dignidad: todo comportamiento que de algún modo pueda constituir una amenaza o
una ofensa a sus derechos fundamentales, el primero de los cuales es el derecho
a la vida, ha de considerarse gravemente inmoral.
Para concluir, deseamos hacer nuestras las palabras que el Santo Padre Benedicto
XVI pronunció en su discurso a nuestro congreso: «El amor de Dios no hace
diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el
joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de
ellos ve la huella de su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26). No hace diferencia,
porque en todos ve reflejado el rostro de su Hijo unigénito, en quien "nos ha
elegido antes de la creación del mundo (...), eligiéndonos de antemano para ser
sus hijos adoptivos (...), según el beneplácito de su voluntad" (Ef 1, 4-6)
(Discurso a los participantes en la asamblea general de la Academia Pontificia
para la Vida y al Congreso internacional sobre «El embrión humano en la fase de
la preimplantación», 27 de febrero de 2006: L’Osservatore Romano, edición en
lengua española, 3 de marzo de 2006, p. 4).
«¿Quién o qué es el embrión humano?»
* * *
Con ocasión de su XII asamblea general, la Academia pontificia para la vida ha
celebrado un congreso internacional sobre el tema: «El embrión humano en la fase
de la preimplantación. Aspectos científicos y consideraciones bioéticas». Al
final de los trabajos, la Academia pontificia para la vida desea ofrecer a la
comunidad eclesial y a la sociedad civil en su conjunto algunas consideraciones
sobre lo que fue objeto de su reflexión.
1. A nadie escapa que gran parte del debate bioético contemporáneo, sobre todo
durante los últimos años, se ha centrado en la realidad del embrión humano, ya
sea considerado en sí mismo ya en relación a la actuación de los demás seres
humanos con respecto a él. Eso se explica bien teniendo en cuenta que las
múltiples implicaciones (científicas, filosóficas, éticas, religiosas,
legislativas, económicas, ideológicas, etc.) vinculadas a estos ámbitos acaban
inevitablemente por catalizar diferentes intereses, así como por atraer la
atención de quienes buscan un obrar ético auténtico.
Por eso, resulta ineludible afrontar una cuestión fundamental: «¿Quién o qué es
el embrión humano?», para poder derivar de una respuesta fundada y coherente a
esa pregunta criterios de acción que respeten plenamente la verdad integral del
embrión mismo.
Con ese fin, según una correcta metodología bioética, es necesario ante todo
dirigir la mirada a los datos que pone a nuestra disposición la ciencia más
actualizada, permitiéndonos conocer con gran detalle los diversos procesos a
través de los cuales un nuevo ser humano inicia su existencia. Esos datos
deberán ser sometidos luego a la interpretación antropológica, con el fin de
poner de relieve sus significados y sus valores emergentes, a los cuales, por
último, es preciso hacer referencia para derivar las normas morales del obrar
concreto, de la praxis operativa.
2. Así pues, a la luz de los logros más recientes de la embriología se pueden
establecer algunos puntos esenciales reconocidos universalmente:
a) El momento que marca el inicio de la existencia de un nuevo «ser humano» está
constituido por la penetración del espermatozoide en el oocito. La fecundación
impulsa toda una serie de acontecimientos articulados y transforma la célula
huevo en «cigoto». En la especie humana entran dentro del oocito el núcleo del
espermatozoide (incluido en la cabeza) y un centríolo (el cual desempeñará un
papel decisivo en la formación del huso mitótico en el acto de la primera
división celular); la membrana plasmática queda fuera. El núcleo masculino sufre
profundas modificaciones bioquímicas y estructurales que dependen del citoplasma
ovular y que van a predisponer la función que el genoma masculino comenzará
inmediatamente a desarrollar. En efecto, se asiste a la descondensación de la
cromatina (inducida por factores sintetizados en las últimas fases de la
ovogénesis) que hace posible la transmisión de los genes paternos.
El oocito, después del ingreso del espermatozoide, completa su segunda división
meyótica y expulsa el segundo glóbulo polar, reduciendo su genoma a un número
haploide de cromosomas con el fin de reconstituir, juntamente con los cromosomas
llevados desde el núcleo masculino, el cariotipo característico de la especie.
Al mismo tiempo, lleva a cabo una «activación» desde el punto de vista
metabólico con vistas a la primera mitosis.
Siempre es el ambiente citoplasmático del oocito el que lleva al centríolo del
espermatozoide a duplicarse, constituyendo así el centrosoma del cigoto. Ese
centrosoma se duplica con vistas a la constitución de los microtúbulos que
compondrán el huso mitótico.
Los dos set cromosómicos encuentran el huso mitótico ya formado y se disponen en
el ecuador en posición de metafase. Siguen las demás fases de la mitosis y al
final el citoplasma se divide y el cigoto da vida a los primeros dos
blastómeros.
La activación del genoma embrional es probablemente un proceso gradual. En el
embrión unicelular humano ya son activos siete genes; otros se expresan en el
paso de la fase de cigoto a la de dos células.
b) La biología, y más en particular la embriología, proporcionan la
documentación de una dirección definida de desarrollo: eso significa que el
proceso está «orientado» -en el tiempo- en la dirección de una progresiva
diferenciación y adquisición de complejidad y no puede retroceder a fases ya
recorridas.
c) Otro punto ya adquirido con las primerísimas fases del desarrollo es el de la
«autonomía» del nuevo ser en el proceso de autoduplicación del material
genético.
d) También están estrechamente relacionados con la propiedad de la «continuidad»
las características de «gradualidad» (el paso, necesario en el tiempo, de una
fase menos diferenciada a la más diferenciada) y de «coordinación» del
desarrollo (existencia de mecanismos que regulan en un conjunto unitario el
proceso de desarrollo). A estas propiedades -al inicio casi olvidadas en el
debate bioético- cada vez se les da mayor importancia en los últimos tiempos, a
causa de los logros positivos que la investigación ofrece sobre la dinámica del
desarrollo embrional incluso en la fase de «mórula» que precede a la formación
de blastocito. El conjunto de estas tendencias constituye la base para
interpretar el cigoto ya como un «organismo» primordial (organismo monocelular)
que expresa coherentemente sus potencialidades de desarrollo a través de una
continua integración primero entre los diversos componentes internos y luego
entre las células a las que da lugar progresivamente. La integración es tanto
morfológica como bioquímica. Las investigaciones que se están llevando a cabo
desde hace ya algunos años no hacen más que aportar nuevas «pruebas» de estas
realidades.
3. Esos logros de la embriología moderna necesitan ser sometidos al análisis de
la interpretación filosófico-antropológica para poder percibir los grandes
valores que todo ser humano, aunque sea en la fase embrional, lleva consigo y
expresa. Por consiguiente, se trata de afrontar la cuestión fundamental del
status moral del embrión.
Es sabido que, entre las diversas propuestas hermenéuticas presentes en el
debate bioético actual, se han indicado varios momentos del desarrollo embrional
humano a los cuales unir la atribución al mismo de un status moral, a menudo
aduciendo razones fundadas en criterios «extrínsecos» (es decir, partiendo de
factores externos al embrión mismo). Pero ese modo de proceder no es idóneo para
identificar realmente el status moral del embrión, dado que todo posible juicio
acaba por basarse en elementos totalmente convencionales y arbitrarios.
Para poder formular un juicio más objetivo sobre la realidad del embrión humano
y, por tanto, deducir indicaciones éticas, es preciso más bien tomar en cuenta
criterios «intrínsecos» al embrión mismo, comenzando precisamente por los datos
que el conocimiento científico pone a nuestra disposición. A partir de ellos se
puede afirmar que el embrión humano en la fase de la preimplantación es: a) un
ser de la especie humana; b) un ser individual; c) un ser que posee en sí la
finalidad de desarrollarse en cuanto persona humana y a la vez la capacidad
intrínseca de realizar ese desarrollo.
¿De todo ello se puede concluir que el embrión humano en la fase de la
preimplantación ya es realmente una persona? Es obvio que, tratándose de una
interpretación filosófica, la respuesta a esta pregunta no es de «fe definida» y
permanece abierta, en cualquier caso, a ulteriores consideraciones.
Con todo, precisamente a partir de los datos biológicos de los que se dispone,
consideramos que no existe ninguna razón significativa que lleve a negar que el
embrión es persona ya en esta fase. Naturalmente, eso presupone una
interpretación del concepto de persona de tipo substancial, es decir, referida a
la misma naturaleza humana en cuanto tal, rica en potencialidades que se
expresarán a lo largo de todo el desarrollo embrional y también después del
nacimiento.
En apoyo de esta posición, conviene observar que la teoría de la animación
inmediata, aplicada a todo ser humano que viene a la existencia, resulta
plenamente coherente con su realidad biológica (así como en «substancial»
continuidad con el pensamiento de la Tradición). «Porque tú mis riñones has
formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas
maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente»,
dice el Salmo (Sal 139, 13-14), refiriéndose a la intervención directa de Dios
en la creación del alma de todo nuevo ser humano.
Además, desde el punto de vista moral, por encima de cualquier consideración
sobre la personalidad del embrión humano, el simple hecho de estar en presencia
de un ser humano (y sería suficiente incluso la duda de encontrarse en su
presencia) exige en relación con él el pleno respeto de su integridad y
dignidad: todo comportamiento que de algún modo pueda constituir una amenaza o
una ofensa a sus derechos fundamentales, el primero de los cuales es el derecho
a la vida, ha de considerarse gravemente inmoral.
Para concluir, deseamos hacer nuestras las palabras que el Santo Padre Benedicto
XVI pronunció en su discurso a nuestro congreso: «El amor de Dios no hace
diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el
joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de
ellos ve la huella de su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26). No hace diferencia,
porque en todos ve reflejado el rostro de su Hijo unigénito, en quien "nos ha
elegido antes de la creación del mundo (...), eligiéndonos de antemano para ser
sus hijos adoptivos (...), según el beneplácito de su voluntad" (Ef 1, 4-6)
(Discurso a los participantes en la asamblea general de la Academia Pontificia
para la Vida y al Congreso internacional sobre «El embrión humano en la fase de
la preimplantación», 27 de febrero de 2006: L’Osservatore Romano, edición en
lengua española, 3 de marzo de 2006, p. 4).
ZSI06042903
El congreso «Europa por la vida» sale en
defensa del embrión humano
MURCIA, viernes, 5 mayo 2006 (ZENIT.org-Veritas).- El congreso «Europa por la
Vida» que se celebra del 4 al 7 de mayo en la Universidad Católica San Antonio
de Murcia (UCAM) se ha convertido en una articulada defensa del embrión humano.
El encuentro fue inaugurado este jueves con una conferencia del cardenal Alfonso
López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, en la que
reconoció que el hombre «no puede volverse objeto de las de aventuras de la
ciencia, por muy arrogante que ésta sea».
Según el purpurado, la discusión sobre si el embrión es o no persona es una
discusión que ya se había cerrado hace muchos años, e indicó que la reapertura
de este «dilema superado por la ciencia» se debe a una serie de intereses «que
no tienen nada de científicos».
«No hay un Estado que pueda arrogarse el derecho sobre la vida de un niño,
porque el hombre no es una cosa, sino una imagen que viene de Dios», añadió,
constatando que la familia y la defensa de la vida humano son «un sello» del
pontificado de Benedicto XVI.
En este sentido se expresó también el obispo de Cartagena y presidente de la
Subcomisión para la Familia y la Vida de la Conferencia Episcopal Española,
monseñor Juan Antonio Reig Pla, quien afirmó que «la Iglesia siempre ha enseñado
que el ser humano debe ser tratado como persona desde el momento de la
concepción y por tanto se le deben reconocer los mismos derechos que a toda
persona, especialmente el derecho inviolable a la vida».
Derechos asesinos
En su discurso inaugural, el presidente de la UCAM y consultor del Consejo
Pontificio para la Familia, José Luis Mendoza, centró la atención del congreso
«en aquellos atentados, que hacen referencia a la vida naciente y en fase
terminal, que suscitan graves problemas por el hecho de que en la conciencia
colectiva tienden a perder el carácter de "delito", para pasar a ser un derecho,
hasta el punto de obtener su reconocimiento por parte de los estados, y su
ejecución, mediante la intervención gratuita de los mismos agentes sanitarios».
Mendoza criticó la «inversión de grandes sumas para la obtención de productos
farmacéuticos que hacen posible la muerte del embrión en el seno materno, sin
necesidad de recurrir a la ayuda del médico», así como «la política
antinatalista dirigida contra los países pobres».
«No menos graves son las amenazas que afectan también a los enfermos incurables
y a los terminales, en un contexto social y cultural, que haciendo más difícil
afrontar y soportar el sufrimiento, agudiza la tentación de resolver el problema
del sufrimiento eliminándolo en su raíz», añadió.
Se refirió también a la aprobación del «matrimonio homosexual»: «Esta medida ha
generado un grave desorden social y moral por parte de los gobiernos que lo han
impuesto de manera dictatorial; hecho que en España ha sido rechazado por
millones de españoles en diversas manifestaciones».
Censura en los medios
Por su parte el sacerdote y periodista Santiago Martín, consultor del Consejo
Pontificio para la Familia, denunció que se da una censura en los medios de
comunicación, basada en el silencio, la tergiversación o la ridiculización de
los argumentos de las instituciones que defienden la vida y la familia.
La familia, patrimonio de la humanidad
Por su parte, el cardenal Ricardo María Carles, arzobispo emérito de Barcelona,
afirmó este viernes que «si se quiere desestructurar una sociedad, hay que
comenzar por desestructurar el matrimonio».
Para el purpurado «la decadencia de estabilidad de la vida familiar está
intrínsecamente ligada a la decadencia de la democracia, entendida en el sentido
filosófico, como un sistema de gobierno que reconoce el valor soberano del
hombre».
Por este motivo se preguntó si ha llegado el momento de pedir que «el matrimonio
sea patrimonio de la humanidad».
ZS06050511
Lots of Data Point to Fewer Births
Pope Cites a Problem That Few Would Argue With
ROME, MAY 6, 2006 (Zenit.org).- Benedict XVI cited an "urgent need" for
reflection in the area of demography, in a message he sent April 28 to
participants in a meeting of the Pontifical Academy of Social Sciences.
Experts agree that an increase in life expectancies is being met with a drop in
birthrates, the Pope noted. Societies are aging and "many nations or groups of
nations lack a sufficient number of young people to renew their population," he
wrote.
Attention has increasingly focused on the social and economic consequences of
too few babies. Last Sunday the New York Times commented on the case of Ogama, a
village in rural Japan that has declined to only eight elderly residents. Town
members have decided to pack everything up and sell the site to a company that
will turn it into a landfill.
Sixty years ago the village had around 30 households, each with eight to nine
people. Ogama belongs to the municipality of Monzen, which has 140 villages, 40%
of which have fewer than 10 households, mostly composed of elderly people, the
article observed.
On Tuesday, Reuters reported that the Japanese government is considering
allowing TV ads for matchmaking agencies, in the hope of encouraging marriage,
and more children. Data from Japan's Health Ministry show that the average age
of women on their first marriage is now 27.8, compared with 25.8 in 1988.
On Wednesday the Guardian newspaper of Britain reported on the plunging
birthrate in Europe. The report came the day after the German government decided
to increase financial incentives for couples to have more children. Measures
include tax breaks, more nursery places and government funds for men to take
time off after a baby's birth.
But more money may not be sufficient to solve the problem, the article
commented. Germany already spends 3.1% of its gross domestic product on families
and children, well above the 2.1% average for countries in the European Union.
All downhill
The increased funds came after opinion was shocked by official figures published
in March. Those figures showed that last year between 680,000 and 690,000 babies
were born in Germany. This was less than in the final year of World War II,
commented Rolf Wenkel in an opinion article published March 16 by Deutsche
Welle.
"[W]e've completely failed to react to the fact that Germany's birthrate has
been galloping downhill for the last 30 years," contended Wenkel.
On Tuesday the Guardian published the results of a poll carried out in Britain
showing that people feel forced to delay family life by career pressures and the
growing difficulty of finding a partner. Around 20% of British women reaching
the end of their fertile life are childless, according to the British Office of
National Statistics. This compares with 10% in the 1940s. And in 2004 the
fertility rate in the United Kingdom was 1.77 children per woman, well down from
the 1960s peak of 2.95 children.
Commenting on the poll, Libby Brooks noted that another key reason cited for the
low birthrate is that couples do not stay together in the same way as in the
past. The "modern absolutes of autonomy and independence" may well be hindering
the formation of stable marriages and childbearing, according to Brooks.
By contrast, France is doing relatively well. Reuters on April 26 reported that
France's average of 1.9 children per woman is the second-highest rate in the
European Union (after Ireland's level of 1.99). Even so, none of the 25
countries in the European Union meet the 2.1 level needed to maintain current
population levels.
The French government wants a further increase in numbers of children. Last
September Prime Minister Dominique de Villepin said the birthrate was
insufficient to ensure a stable population and announced new incentives for
having babies.
Long-term projections
Not surprisingly, population is forecast to decline in Europe. Details recently
appeared in the bulletin Statistics in Focus (3/2006), a publication of
Eurostat, the EU statistical agency.
The bulletin contains a diversity of forecasts, depending on how fertility
levels evolve and how many immigrants are allowed into EU countries.
Nevertheless, "in all variants deaths will outnumber births and positive net
migration will postpone the population decrease only temporarily," the
publication states.
The population will be notably older. In 2004 there was one elderly non-working
person for every four persons of working age. By 2050 there would be about one
inactive person for every two of working age. And the number of persons aged 80
and over is expected to nearly triple, rising from 18 million in 2004 to about
50 million in 2051.
Even relatively high levels of immigration will not solve the problem. Assuming
positive net migration of around 40 million people over the period up to 2050,
by that date the working age population of the European Union would have
decreased by 52 million. The total population would have dropped by 7 million.
A recent book examined some of the implications of these changes. "The Baby
Bust: Who Will Do the Work? Who Will Pay the Taxes?" (Rowman & Littlefield
Publishers) is edited by Fred Harris.
In their chapter on Europe, Hans-Peter Kohler, Francesco Billari and José
Antonio Ortega observe that the demographic changes will have profound social
effects. Fewer siblings and increased childlessness diminishes the potential of
family networks to provide social and economic support.
After a detailed analysis of the causes of low fertility, the authors express
doubts over the success of government incentives to encourage more births. There
is a positive relationship between reproductive behavior and a range of
policies, but it is weak and takes time to have an impact.
Shrinking Russia
Low fertility is not limited to the European Union. In the first half of 2005
the Russian population shrank by 400,000, the London-based Financial Times
reported April 21.
The number of children per woman plunged from 2.19 in 1986-7, to 1.17 in 1999.
It has since risen to 1.3. The situation is worsened by a drop in marriage
rates, and increased divorce. As well, Russian men have a life expectancy of
just under 60 years. As a result, some forecast the population of 146 million in
2000 could fall to only 100 million by midcentury.
Even countries with historically high numbers of children are seeing birthrates
drop dramatically. A few decades ago Mexican women on average had families of
almost 7 children, but this is down to just above 2 nowadays, reported the Wall
Street Journal on April 28.
Among other consequences, this fall in natality could reduce in the future the
numbers of Mexicans entering the United States. Right now there are millions of
Mexicans in their 20s and 30s looking for work. By 2050 the median age of
Mexico's population, now 25, will rise to 42, reported the Journal, citing data
from the U.N. Population Division. The United States now has a median age of 36,
set to rise to 41 by midcentury.
In his message Benedict XVI noted that the causes of low birthrates are multiple
and complex. But, while they are often economic and social, the "ultimate roots
can be seen as moral and spiritual." There is, he added, a "disturbing deficit
of faith, hope and, indeed, love." That's a deficit not readily fixed by
economic policy.
ZE06050601
La ciencia ante el
misterio de la vida
Entrevista con el filósofo Rodrigo Guerra López
MÉXICO, martes, 9 mayo 2006 (ZENIT.org-El Observador).-¿Qué es la vida humana?
¿Cómo y cuando se manifiesta? ¿Cuál es nuestra responsabilidad ante ella?
Preguntas fundamentales cuando la vida humana para ser, cada día, más una
creación de la tecnología que de Dios.
Precisamente por la importancia del tema,
Zenit-El
Observador entrevistó a Rodrigo Guerra López, director del Observatorio social
del CELAM, miembro de la Academia Pontificia para la Vida, y organizador del II
Coloquio Internacional «Vida humana: sus significados», realizado del 25 al 27
de abril de 2006 en la Universidad Panamericana, Ciudad de México.
--¿Por qué discutir los «significados» que posee la vida humana desde diversas
perspectivas? ¿No basta el punto de vista de la filosofía o de la teología para
comprenderla con radicalidad?
--Rodrigo Guerra: La vida humana es un fenómeno complejo. Por una parte la
conciencia descubre de manera espontánea su valor intrínseco, su dignidad. Sin
embargo, es necesario ampliar esta aproximación que tiene el hombre común para
tratar de comprender mejor las razones que explican que el ser humano, gracias a
su condición personal, no puede ser interpretado ni tratado como mera cosa, como
mero objeto de uso. Las diversas ciencias que se ocupan de lo humano nos ayudan
a apreciar aspectos de la complejidad que nos caracteriza. Las neurociencias, la
biología molecular, la embriología, la biofilosofía, la bioética y la
biojurídica son saberes que, desde distintas perspectivas, enriquecen la imagen
que tenemos sobre el hombre. Sin embargo, los resultados de cada una de estas
ciencias serían un conjunto heterogéneo y ecléctico si no existiera una
antropología filosófica, y eventualmente teológica, que nos brinde un criterio
de unidad sapiencial. El diálogo y la investigación interdisciplinar son
impensables si la filosofía no cumple su papel de saber arquitectónico. La
teología, por su parte, es imprescindible, cuando se entiende la racionalidad
del acontecimiento cristiano, la racionalidad de la verdad como Revelación.
--¿Cuáles fueron los aportes más relevantes durante los tres días de discusión
realizados en la Universidad Panamericana?
![]()
--Rodrigo Guerra: El Coloquio «Vida humana: sus significados» buscó crear un
espacio para que particularmente las ciencias biomédicas, el derecho y la
filosofía se dejasen interpelar entre sí. Tal vez la primera y más importante
contribución que realizan eventos como éste, es el hacernos a todos los
participantes muy concientes de la «humildad» con la que debemos afrontar el
fenómeno de la vida humana.
Por ejemplo, luego de escuchar a científicos como Luis Benítez, del Centro
Médico Nacional, o como Ricardo Tapia, del Instituto de Fisiología Celular de la
UNAM, es difícil pensar que los problemas tradicionales de la teoría del
conocimiento o de la antropología filosófica puedan ser discutidos con
profundidad sin tomar en cuenta los datos que nos proveen actualmente las
neurociencias.
Así mismo, luego de escuchar a María Elena Torres, del Gurdon Institute de la
Universidad de Cambridge, es claro que una defensa de la dignidad de la vida
humana a partir de la concepción no puede sino pasar por una atenta
consideración de la genética y la epigenética contemporáneas.
Esto no significa que un asunto como la determinación personal del embrión
humano sea una cuestión resoluble con un análisis empírico. El «ser persona» no
se identifica unívocamente con ninguna configuración génica o morfológica
particular. Lo que significa es que tenemos que recuperar la capacidad de hacer
filosofía desde la biología, tal y como de hecho lo hizo en su momento
Aristóteles.
--Usted acaba de ser nombrado miembro de la Academia Pontificia para la Vida:
Esta actitud que usted describe, ¿es el enfoque que prevalece entre los miembros
de esta institución eclesial? ¿El Magisterio de la Iglesia no constriñe de algún
modo la libre investigación científica?
--Rodrigo Guerra: La Academia Pontificia para la Vida es una institución al
servicio de la Iglesia que promueve la investigación científica rigurosa, la
formación y la información sobre los desafíos contemporáneos que experimenta la
vida humana. En ella, cada miembro con entera libertad, y de acuerdo a su
especialidad, contribuye con sus aportes. En la última Asamblea realizada en
Roma a finales del mes de febrero fue muy palpable que cada participante utiliza
los métodos propios de su ciencia y los pone al servicio de la verdad sobre el
hombre. En otras palabras, la Academia Pontificia para la Vida es un espacio de
auténtica interacción de la razón con la fe. El dato de la fe no aplasta a la
razón sino que le ofrece un horizonte de realización que por sí misma no podría
alcanzar. Desde esta perspectiva, la fidelidad de los miembros de la Academia al
Magisterio de la Iglesia es un gesto elemental de adhesión a la Verdad sobre
Dios y sobre el hombre que gratuitamente se revela en Cristo. Sólo cuando la
libertad se concibe autoreferencialmente esta actitud no cabe. Pero cuando se
descubre que la propia estructura de la libertad demanda que la razón advierta y
acepte la verdad, provenga de donde provenga, entonces se verifica la apertura a
todos los factores de la realidad, incluso a aquella que nos rebasa.
![]()
--En ocasiones parece que la más reciente investigación biomédica se encuentra
cerrada a la interpelación de la ética. Por ejemplo, muchos científicos
dedicados a la embriología argumentan con vigor que la vida humana personal
comienza con la implantación del embrión en el útero. ¿A qué se debe esto?
--Rodrigo Guerra. La resistencia de algunas personas, incluso científicos
competentes, a la interpelación de la ética tiene varias causas. Una de las más
importantes continúa siendo la vigencia del prejuicio «cientificista». Con este
término quiero indicar la actitud anti-científica que consiste en considerar que
las ciencias empíricas pueden dar razón total de la realidad total. Este
prejuicio es un rasgo característico de la modernidad ilustrada, hoy en
decadencia. En el caso del reconocimiento del embrión temprano como persona la
investigación embriológica contemporánea aporta muchísimos datos nuevos que
adecuadamente interpretados por la filosofía y la ética pueden colaborar a
reargumentar el estatuto personal del embrión humano desde la concepción.
Pienso, por ejemplo, en las investigaciones empíricas de Gardner, de Solter y
especialmente de Magadalena Zernicka-Goetz… El reto consiste entonces en superar
una visión ideológica y extracientífica que ha penetrado en algunos ambientes
para que con rigor podamos dialogar y discutir estos y otros temas delicados.
--La ética padece también su propia crisis. ¿Será posible construir una ética y
una bioética adecuada a la condición del hombre actual?
--Rodrigo Guerra: Muchas cosas han cambiado y están cambiando en la sociedad
contemporánea. Sin embargo, soy de la opinión que es posible construir una ética
y una bioética para nuestro tiempo si recuperamos la originalidad con la que se
nos ofrece la experiencia moral en nuestras vidas. A este respecto, recuerdo con
gran cariño y admiración a mi Profesor Tadeusz Styczen, quien aprendió de Karol
Wojtyla a apreciar lo específico e irreductible de la vida moral, y, a partir de
ahí, a construir una ética rigurosa que permita señalar con valentía que la
persona humana, de cualquier tiempo y lugar, merece ser afirmada «propter
seipsam», ¡por sí misma! y no usada como mero medio. Las investigaciones de
Styczen, de Seifert, de Sgreccia, de Spaemman, y de muchos otros en este tema,
han permitido desarrollar un personalismo ético, ontológicamente fundado, que
puede renovar, en mi opinión, las teorías contemporáneas sobre la vida moral y
sobre la bioética.
![]()
ZS06050911
Las encuestas se inclinan hacia la opción pro-vida en Estados Unidos
| Europa registra cada año un millón de abortos y un millón de rupturas familiares |
| El Instituto de Política
Familiar (IPF) presentó ayer en Bruselas, ante el Parlamento Europeo, el
informe sobre la 'Evolución de la Familia en Europa 2006'. Como
principales conclusiones cabe destacar que cada 33 segundos un
matrimonio se rompe en Europa, y cada 30 segundos un niño es abortado.
El resulto es un millón de rupturas familiares y un millón de abortos
anuales cada año en el territorio de la Unión Europea.
HAZTEOIR.ORG .- El IPF advierte que los indicadores poblacionales, de natalidad, de matrimonios, de conflictividad y ruptura familiar, de hogares, etc., se han agravado, y denuncia que la Unión Europea ha ignorado a la familia en los últimos años: a modo de ejemplo, de 95 Libros Verdes que ha elaborado desde el año 94 la Unión Europea sobre múltiples problemáticas, ninguno de ellos se ha realizado sobre la familia. El informe del IPF ha sido realizado por un equipo multidisciplinar de expertos de distintas áreas como psicólogos, demógrafos, sexólogos, expertos en conciliación de vida laboral y familiar, etc y coordinado por Lola Velarde, presidente de la Red Europea del IPF. La familia en Europa está enferma Ésta es la principal conclusión que recoge de su informe el IPF. "Los indicadores de población, de natalidad, de matrimonios, de ruptura familiar y de hogares han empeorado sustancialmente en estos 25 años", señala Lola Velarde. Los datos del informe sobre 'Evolución de la Familia en Europa 2006' son elocuentes y concluyentes. "El panorama de la familia en Europa se ha agravado de manera ciertamente preocupante: Europa es hoy un continente viejo -de hecho las personas mayores de 65 años ya superan a los jóvenes menores de 14 años-, cada vez nacen menos niños y además se produce un millón de abortos que la convierten - junto al cáncer- en la principal causa de mortalidad en Europa, con cada vez menos matrimonios y mas rotos - un millón de divorcios anuales-,y con los hogares vaciándose", añade. Europa no presta atención a la familia Eduardo Hertfelder, presidente del IPF en España, señala que si este panorama es preocupante, y que si "los problemas de la familia se han ido agravando año tras año y Europa empieza llamarse tristemente la 'Europa del millón- por su millón de divorcios y su millón de abortos anuales', lo más preocupante, es la dejación de la Unión Europea hacia la familia en este periodo", comprendido entre los años 1980 y 2005. Hertefelder señala que "este abandono se ha traducido en no disponer de ninguna comisaría de Familia (hay 19 en la actualidad), ni de un Observatorio de Familia, ni siquiera de un Libro Verde de Familia, a pesar que desde el 1994, se han realizado 95 Libros Verdes". España es uno de los países europeos que más porcentaje de jóvenes ha perdido en estos años Algunas conclusiones del informe son: I. La familia en Europa está enferma. 1. Europa es un continente viejo (uno de cada 6 europeos es mayor de 65 años) Según el IPF, se han perdido más de 20 millones de jóvenes en 25 años pasando del 22% de la población al 16%. Por el contrario la población mayor de 65 años se ha incrementado en 17 millones de personas, lo que ha provocado un vuelco en la pirámide poblacional, estando ya invertida. España (con un 44% de disminución), Portugal (40%), e Italia (37%) son los países que más jóvenes (menores de 14 años) han perdido en este periodo. Italia es el país con menos jóvenes: sólo uno de cada 7 italianos (el 14,2%) Según el informe del IPF, además, estos jóvenes tienen ante sí un futuro poblacional preocupante. Según las proyecciones de población, Europa alcanzará un máximo poblacional en el 2.025 para iniciar el descenso. Mientras tanto, Estados Unidos ha crecido cuatro veces más que la UE desde 1994. A este ritmo, en 2.051 EE.UU. y la UE tendrían la misma población (unos 448 millones de habitantes). España es uno de los tres países europeos que registran un 'índice de natalidad crítico' 2. En Europa cada vez nacen menos niños, a pesar del aumento de la población. En el año 2005 han nacido en le UE (ya formada por 25 países) 870.478 niños menos que en 1.982, lo que supone una reducción del 15,3%. Y han sido 365.000 niños menos en la UE (formada entonces por 15 naciones) que en el año 1.982 (una reducción del 8,5%). Desde 1990 hasta 1995 la caída del número de nacimientos fue dramática, ya que descendió en más de 590.000 personas en le UE-25 y más de 370.000 personas en la UE-15. En este periodo la población se incrementó en más de 30 millones de personas, con algunas naciones europeas en situación de natalidad crítica. Grecia (1,29), España (1,32), Italia (1,34) son los países de la UE-15 con un índice de natalidad crítico. Todos los países de la ampliación -a excepción de Chipre- no llegan a un índice de fecundidad de 1,3. Europa registra un millón de abortos cada año, y España es uno de los cinco países con más abortos Además, en Europa (UE-25) se produce un aborto cada 30 segundos, debido al millón de defunciones por abortos (995.976) anuales (2003). Cada día 2.880 niños dejan de nacer en Europa (EU-25), lo que representa 120 abortos cada hora. Es decir, uno de cada 6 embarazos (17,2%) que se producen en Europa termina en aborto. Francia (208.759), Reino Unido (195.483), Italia (133.000), Alemania (128.030) y España (79.788) son los 5 países de la UE-25 con más abortos, y representan el 75% de todos los abortos de la UE-25. España es el país donde mas se han incrementado el número de abortos en los últimos 10 años, con un incremento del 75%, seguido de Bélgica con un 50% de incremento y Holanda con un 45%. Esto hace que el aborto sea, junto al cáncer, la primera causa de mortalidad en Europa. Las europeas tienen los hijos cada vez más tarde: casi a los 31 años (30,84). Las mujeres españolas son las que más tardan en ser madres Son las mujeres españolas las que mas tarde tiene los hijos (30,84 años), seguidas de las de Irlanda (30,6), Holanda (30,4) y Dinamarca (30,1 años). Por el contrario, es en los países de la ampliación, Lituania (27,1 años), Letonia (27,2), Eslovaquia (27,3) y Polonia (27,9) es donde las mujeres tiene hijos a edades mas tempranas. Uno de cada tres niños europeos nacen ya fuera del matrimonio 3. Cada vez se producen menos matrimonios En 24 años (1980-2004), el número de matrimonios en la UE-25 ha descendido en más de 663.600 matrimonios, lo que representa una pérdida del 23,5% a pesar de que la población de la UE-25 aumentó en 31,1 millones en el mismo periodo (1980-2004). Los matrimonios se producen, además, a edades más tardías. En apenas 23 años, los europeos han retrasado en casi 5 años la edad en la que empiezan a tener hijos (4,9 años las mujeres y 4,5 años los hombres), superando los 30 años los hombres y casi 28 años las mujeres (27,7 años). En países como Dinamarca (32,3), Suecia (32,9) las edades de acceso al matrimonio rondan los 33 años y los 31 años para las mujeres de Dinamarca (30,1) y Suecia (30,5). Además, uno de cada tres niños se tiene fuera del matrimonio (31,6 % en UE-25 y 32,8% en UE-15). Esto representa que más de 1.300.000 niños nacen fuera del matrimonio (en UE-15), siendo ya en algunos países, la mitad de los hijos los que nacen fuera del matrimonio Suecia (55,4%), Dinamarca (45,4%), Francia (45,2%) y Reino Unido (42,3%). Grecia (4,9%), Chipre (3,3) e Italia (14,9%) y Suiza (13,3) son
los países con menor natalidad extramatrimonial España es el tercer país de Europa en el que más han aumentado las rupturas matrimoniales 4. Explosión de la ruptura matrimonial Las rupturas se han incrementado en 315.360 en 25 años (1980-2004), que representa un incremento del 50%. Portugal con un crecimiento del 89% es el país de la UE-15 donde más ha crecido la ruptura en los últimos 10 años (1995-2004), seguido de Italia (62%) y España (59%) Además, han sido más de 10 millones de matrimonios en 15 años (UE-15). En tan solo 15 años (1990-2004) se han roto en Europa más de 10 millones de matrimonios (10.190.000), con más de 16 millones de niños afectados La diferencia entre matrimonios y ruptura se ha reducido a la mitad. En 1980 la diferencia entre matrimonios producidos y la ruptura fue de 1.744.700. En 2004 la diferencia es de tan solo 1.040.402. En Europa ya se rompe la mitad de los matrimonios que se producen Se ha pasado, pues, de una relación de casi 4,6:1 en el año 80 (cada 4,6 matrimonios que se producían se rompía 1 matrimonio) a una relación 2,3:1 en el año 2004 (cada 2,3 matrimonios que se producen se rompen 1). Esto hace que por cada dos matrimonios que se producen en Europa se rompe uno. Los hogares están cada vez más vacíos. Los hogares europeos están cada vez más vacíos estando la media ya por debajo de los 2,5 miembros. (2,4 miembros). Eslovenia (3,1 miembros), Polonia (3,1), Chipre (3) y España (2,9) son los países con mayor numero de miembros por hogar. Por el contrario, Reino Unido (2,3), Finlandia (2,2), Dinamarca (2,2) y Alemania (2,1) son los países con menor número de miembros por hogar. La Unión Europea ni siquiera cuenta con una Comisaría de Familia II. Políticas familiares insuficientes 1. Algunos países europeos empiezan a apostar por la Familia con organismos de primer nivel. Tal es el caso de Alemania, Francia, Irlanda, Noruega, Hungría, Luxemburgo, Eslovenia, Bélgica, Eslovaquia, etc., que cuentan con Ministerios/Secretaría de Estado de la familias. Sin embargo la Comisión Europea no cuenta con una Comisaría de Familia. A pesar de que la Comisión Europea cuenta con 19 comisarías, ninguna de ellas corresponde a la Familia, siendo tratado los asuntos relacionados con Familia en la comisaría de Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades. La UE tampoco dispone de un Observatorio de la Familia, ni de un Libro Verde de la Familia. De los 95 libros verdes escritos desde 1984, ninguno de ellos se ha dedicado a la Familia. De cada 13 euros destinados a gastos sociales, la UE sólo dedica un euro a la familia 2. La familia cuenta, además, con muy poca dotación presupuestaria: De cada 13 euros que destina Europa a Gastos sociales, tan solo 1 euro lo dedica a Familia. Europa destina de media el 28% del PIB a Gastos Sociales, pero con grandes diferencias entre naciones: Suecia destina el 32,5% del PIB, lo que duplica holgadamente a Estonia y a Letonia que tan solo dedican el 14,3% de su PIB a gastos sociales. La UE, en cambio, tan sólo destina a la Familia el 2,2% del PIB, lo que representa tan solo el 7,8% de los gastos sociales (2003). España es el país de Europa que menos ayuda a la familia Hay, además, enormes diferencias entre países, ya que la divergencia es casi 5 veces mayor en el gasto en la Familia que en el resto de Gasto Social, lo que está provocando una importante 'desconvergencia' en materia social, siendo España el país de la UE-15 que menos ayuda a la familia. Est está provocando familias europeas de primera y segunda categoría. Una familia con dos hijos recibiría en Luxemburgo una prestación de 611€/mes, en Alemania de 308€/mes, en el Reino Unido de 270€/mes y en Austria de 256€/mes etc. Por el contrario, esa misma familia recibiría– y con muchas restricciones de renta- en España una prestación de 49€/mes, de 38€/mes en Chequia y de 22€/mes en Polonia. Y las restricciones de renta son tan grandes que la mayoría de las familias de estas naciones (España, Chequia y Polonia) no tendrían acceso a esta ínfima prestación La propuesta del IPF El Instituto de Política Familiar ha señalado la necesuidad de "impulsar el desarrollo de políticas públicas con 'perspectiva de Familia' en Europa e implantar una verdadera y eficaz política integral de Familia de carácter universal". Según el IPF, esto se conseguirá con los siguientes ejes: · Convertir a la Familia en una prioridad política.· Incorporar la "perspectiva de Familia" en todas las actuaciones, políticas y programas de la Unión Europea.· Promover la convergencia en las políticas familiares nacionales, evitando la discriminación entre países.· Impulsar la igualdad de oportunidades entre las familias europeas, evitando discriminaciones por número de hijos, nivel de rentas, reparto de ingresos, etc.Por ello, para el IPF, "la política integral de familia debe ser, de
carácter Universal (dirigida a todas las familias) y no exclusivamente
asistencial, que promocione a la familia como institución, fomentando la
idea misma de la familia y promoviendo una cultura y ambiente favorable
que permita a la familia afrontar el día a día, ayudando a los padres a
tener los hijos que deseen, integrando de manera verdaderamente humana y
constructiva sus distintos ámbitos de desarrollo laboral, familiar y
personal, ayudando a superar las crisis familiares, reconociendo el
derecho de los padres a educar a sus hijos, promoviendo la participación
activa de padres y asociaciones y teniendo en cuenta, con medidas
específicas, a las familias con determinadas necesidades." 1. Creando el 'Instituto para la Perspectiva de Familia' dentro de la
Comisión Europea para promover la prioridad política de la Familia
dentro los países de la Unión Europea y garantizar que toda la
legislación europea contemple la Familia como base social y con unos
derechos y funciones que deben ser respetados y promovidos. 3. Elaborando un Libro Verde sobre la Familia en Europa que analice la problemática de la Familia, sus causas y consecuencias y proponga soluciones y alternativas a dicha problemática. 4. Promoviendo un Pacto Europeo sobre la Familia, entre partidos políticos, agentes sociales e instituciones familiares. 5. Poniendo en marcha de nuevo el Observatorio de la Familia, con participación social, que analice la situación y evolución de la Familia en Europa, asesorando, controlando y supervisando las medidas políticas que la afecten, asegurando que las políticas públicas se desarrollan con perspectiva de Familia. 6. Desarrollando campañas de sensibilización social y de promoción de un ambiente y cultura favorables a la Familia, revalorizando la infancia y la maternidad. 7. Incorporando en las Directivas europeas sobre medios de comunicación el criterio de respeto y promoción de la Familia, así como la creación de Consejos Audiovisuales Independientes que tengan como funciones, entre otras, la protección de los menores y la Familia. 8. Instando a los Gobiernos a una redistribución mas equitativa de las prestaciones destinadas al concepto de Familia -actualmente es del 8% del total de las prestaciones sociales- incrementando gradualmente sus cuantías. 9. Promoviendo el establecimiento de objetivos de convergencia gradual entre las distintas naciones europeas en cuanto a la protección familiar, de forma que: • Todos los países destinen, como mínimo, el 70% del % medio del
P.I.B. de la UE dedicado a gasto social familiar, en 5 años. 10. Impulsando medidas de apoyo a la mujer embarazada y a la maternidad: · Reducción del 50% IVA en una serie de productos básicos infantiles (de higiene infantil como pañales jabones, cremas, toallas higiénicas, de alimentación como leches maternales, envases y biberones, cereales y alimentos infantiles preparados y de mobiliario infantil como cunas, sillas y cochecitos, portabebés, sillas para coche, etc.).· Creación de Centros de Atención a la Mujer embarazada que ayuden a todas las madres, solteras o casadas, a tener sus hijos, con particular sensibilidad hacia las condiciones de las mujeres inmigrantes.11. Potenciando la convergencia fiscal en Europa adaptándola a la perspectiva de Familia. 12. Promoviendo el permiso de paternidad de 4-6 semanas en los países de la Unión europea, en las mismas condiciones que el materno. 13. Impulsando el salario social para padres/madres que pidan excedencia para cuidar de sus hijos. 14. Impulsando medidas de ayuda universal a familias que atiendan a familiares mayores en su hogar. 15. Impulsando medidas preventivas para ayudar a superar las crisis familiares (según las recomendaciones del Consejo de Europa) y que ayuden a reducir la ruptura familiar en Europa. · Actualización y puesta al día de las recomendaciones del Consejo de Europa (1974-1980).· Instar a los países de la Unión Europea para la elaboración de una Ley de Prevención y Mediación Familiar.16. Reconociendo la Educación como Derecho Fundamental Familiar (no servicio público): · Deducción en el IRPF de los gastos en educación que efectúen las familias (libros, colegios, etc.).· Incremento de la representación de los padres en los Consejos Escolares.17.Creando el Portal de Internet "EuroFamilias" de servicios a las familias europeas. Para más información: · Pueden descargarse las versiones en tres idiomas (español, inglés y francés) de este informe desde la web internacional del IPF: www.ipfe.org |
El Papa alienta a los médicos cristianos a defender la vida de los más indefensos
«El Código da Vinci», una
oportunidad para mostrar el verdadero rostro de la Iglesia
PARÍS, lunes, 15 mayo 2006 (ZENIT.org).- Con motivo de la presentación del filme
inspirado en el libro «El Código da Vinci», de Dan Brown, el próximo 17 de mayo,
el semanario francés «Famille Chrétienne» prepara su réplica y lanza cuatro
números gratuitos. «Se nos ha dado una oportunidad para mostrar el verdadero
rostro de la Iglesia», afirma el director de la publicación.
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En esta entrevista, Philippe Oswald revela además las conclusiones de un sondeo
sobre la Iglesia en Francia y el impacto del libro de Dan Brown, cuyos
resultados han sido publicados en el número del 13 de mayo de la revista que
dirige.
--Con motivo del estreno de la película «El Código da Vinci», ustedes publican
un sondeo del Instituto IPSOS. ¿Qué destacaría de los resultados?
--P. Oswald: De cada 10 personas (sin distinción de categorías) encuestadas en
Francia por IPSOS sobre Cristo y su Iglesia, 3 piensan que Jesús ciertamente o
probablemente nunca existió; 1 juzga que es un impostor; sólo 2 afirman su
naturaleza divina; 7 estiman que no cambia en nada su vida; 8 piensan que la
Iglesia es una invención de los hombres… Es inútil subrayar que este resultado
confirma el alejamiento creciente de los franceses de la fe y de la simple
cultura cristiana.
En la muestra de mil personas encuestadas, el 21% ha leído y el 47% ha oído
hablar de la novela «El Código da Vinci». Sumando las dos, el 68% de personas
sondeadas, más de dos tercios, tienen más o menos idea de lo que se trata.
¡Evidentemente es un índice considerable! Ahora bien, el sondeo ha constatado
diferencias inquietantes entre los que han leído u oído hablar de la novela y
los que no tienen ni idea de su contenido: por ejemplo, cerca de la mitad (48%)
de los lectores del libro no ven en Jesús más que a un hombre, contra menos de
un tercio (29%) de los que no lo han leído. Los lectores del libro han sido
inducidos a pensar que Jesús no resucitó (entre ellos el índice de los que
niegan la resurrección es de un 10,7 % superior con respecto a los que no
conocen la novela). También han dejado de pensar que la Iglesia tiene un papel
positivo, en un 14 % más que los que desconocen el libro. Más de una cuarta
parte (26,4 %) de los que no han leído el libro piensan que María Magdalena era
la mujer o la amante de Jesús: esta cifra es ya de por sí impresionante. Pero de
quienes han leído el libro, cerca de la mitad (48,3 %) ¡llegan a esta
conclusión! ¿Esto no es como para que la Iglesia haga un examen de conciencia?
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--¿Cómo se explica la pasión por este filme y por la trama detectivesca
inventada por Dan Brown?
--P. Oswald : Monseñor Angelo Amato, secretario de la Congregación para la
Doctrina de la Fe, explica el extraño éxito de una novela empecinadamente
anticristiana como "El Código da Vinci" por «la extrema pobreza cultural de una
buena parte de los cristianos que, a menudo, no saben dar razón de su
esperanza».
Ciertamente «El Código da Vinci» es un «thriller» lleno de golpes de efecto.
Pero su éxito sigue siendo «extraño», si se considera el número de
inverosimilitudes que acumula, no sólo respecto a la Iglesia sino en cuanto a la
historia en general, incluida la del arte (lo que cuenta, sobre Leonardo da
Vinci, pretendidamente afiliado a un «priorato de Sión», fundado en realidad por
un «iluminado» en... 1956, debería hacerle perder toda credibilidad). Dicho
esto, el apasionamiento se explica también por la afición de las masas a la
teoría del complot, y el desafío creciente a las religiones, que afecta también
al cristianismo, y que tiene particular enganche entre los viejos prejuicios
contra la Iglesia católica, supuestamente «totalitaria» por el hecho de estar
jerarquizada. Es más, la Iglesia tiene la osadía de advertir persistentemente
sobre los comportamientos morales.
Las tomas de postura del magisterio a favor del respeto incondicional a la vida,
desde la concepción hasta la muerte, o del matrimonio heterosexual e
indisoluble, atraen a priori el desafío o el rechazo. Pero de todos modos la
Iglesia «se salva» para una mayoría de personas encuestadas, hayan leído o no el
libro, por su empeño humanitario. Al menos, así interpretamos el 63% de
respuestas positivas y muy positivas del conjunto de personas interrogadas (pero
con el déficit de simpatía de 14 puntos ya señalado por parte de los lectores de
«El Código da Vinci», en comparación con los que no han oído hablar del libro).
--Como director de la redacción de un semanario familiar católico, ¿por qué le
parece tan importante informar sobre los aspectos controvertidos de la historia
de Dan Brown?
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P. Oswald : Dentro de unos días, el 17 de mayo, la manipulación de la novela «El
Código da Vinci» tendrá un alcance nuevo con el estreno, en Cannes, de la
película que se inspira en ella. Las elucubraciones de Dan Brown sobre los
supuestos «secretos» de la Iglesia, la persona de Jesús, sus relaciones con
María Magdalena, «la invención» del cristianismo por el emperador Constantino, o
las oscuras intenciones atribuidas al Opus Dei, tendrán un impacto redoblado en
los espectadores que no tienen, en su mayoría, sino una vaga idea de la religión
católica. Sería para descorazonarse. Pero también se puede decir que se nos
ofrece una oportunidad de mostrar el verdadero rostro de la Iglesia. No sólo
ésta no tiene nada que ocultar, sino que se pone al descubierto para anunciar la
salvación en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Por otra parte, nuestro sondeo revela también que si el 30% de las personas que
leyeron el libro creen que su fundamento es «más bien verdadero», el 30% lo
juzga «completamente falso». Sin prejuzgar el efecto que producirá el filme,
este «empate» ¿no abre pistas para una estrategia de comunicación, o mejor de
evangelización?
Nosotros hemos concebido nuestra réplica a «El Código da Vinci» en el espíritu
del judo --este deporte de combate no violento, que consiste en devolver contra
él la fuerza del adversario--. Consiste en un serial de cuatro números (13, 20,
27 de mayo y 4 de junio) con encuestas, entrevistas, crónicas, etc.
Se puede recibir gratuitamente, a petición, en el sitio
www.davincicode-laverite.com.
ZS06051501
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¿La Iglesia ha demonizado el sexo y despreciado a la mujer?